¿De qué manera afrontar apropiadamente las conmuevas dolorosas o desapacibles?

Hay quienes asumen que el hombre perfecto es el que se guía principalmente por medio de la racionalidad y la lógica. En verdad, no son pocos los pensadores que durante los siglos han visto a las conmuevas como un obstáculo que nos impide vivir de manera totalmente virtuosa; tal y como si el hecho de emocionarnos y experimentar sentimientos intensos fuese tan solo una distorsión de nuestra capacidad para entender lo que nos circunda.

Sin embargo, hoy día la Psicología y las ciencias del accionar por norma general ahora se han creado lo bastante para hacernos comprender que las emociones pertenecen a lo que nos permite amoldarnos a los desafíos y adversidades del día a día, y que comunmente juegan en nuestro favor. Ahora bien, eso no quiere decir que no tengamos la posibilidad aprender a sacar beneficio de sus aspectos ventajosos y a mitigar sus efectos en el momento en que juegan en nuestra contra. Por eso, en el presente artículo vas a encontrar algunos consejos para afrontar de manera correcta las conmuevas dolorosas cuando estas se enquistan bastante en tu manera de pensar o te quitan aptitud para buscar soluciones a tus problemas.

¿Qué son realmente las emociones negativas?

Comunmente, el término “malas intenciones” se refiere a aquellas emociones que generan malestar en nosotros en el momento inmediato en el que surgen en nosotros, con independencia de si a corto, medio o largo período nos asisten a adoptar una actitud o unos patrones de comportamiento que jueguen en nuestro favor. Es decir, que una emoción negativa es la que nos lo realiza pasar mal por el mero hecho de sentirla, como por ejemplo la tristeza o el asco.

Más allá de que el ingrediente subjetivo de las emociones negativas se asocia a todo lo que no nos atrae, la posibilidad de sentirlas frecuenta ser ventajosa, en tanto que nos permite aprender cuáles son las ocasiones a las que no deberíamos exponernos más o las acciones que no deberíamos reiterar en un contexto preciso. O sea, que pertenecen a mecanismos sicológicos y biológicos innatos que nos dejan corregir nuestros patrones de accionar.

No obstante, de la misma manera en el que algunos elementos de nuestro cuerpo naturales y normales en el hombre tienen la posibilidad de dar rincón a patologías o a experiencias desagradables en varias situaciones, esta predisposición a sentir emociones desapacibles asimismo puede dar sitio a problemas o vivencias innecesariamente incómodas o dolorosas. Por esa razón vale la pena aprender a advertir estas situaciones para canalizar mejor nuestras emociones y sentimientos.

4 claves para enfrentar bien las conmuevas dolorosas

Tal y como vimos, si bien en la mayoría de los casos las conmuevas nos asisten, a veces tienen la posibilidad de encaminarnos hacia ocasiones problemáticas que podríamos haber eludido, porque no hay ningún mecanismo de adaptación al medio que nos deje “adivinar” siempre y en todo momento. ¿Qué llevar a cabo para afrontar la conmuevas cuando estas nos hacen sentir mal de una forma que no nos asiste a estudiar? Veamos un comprendio.

1. Acostúmbrate a asociar a expresiones las emociones que sientes

No se trata de intentar achicar todas tus conmuevas a aquello que puede ser comprendido verbalmente, sino de, asumiendo que tu lado emocional siempre desbordará el mundo de las expresiones, intentes comprenderlas mejor a través de estas. De este modo no caerás en tantas ocasiones en confundir unas emociones con otras, se te dará mejor identificarlas, y lograras gestionarlas de una forma más especializado.

Para lograrlo hay varias tácticas eficaces; entre las más usadas en psicoterapia radica en ir rellenando un diario de emociones, en el que vayas anotando con cierta frecuencia de qué forma te sientes y exactamente en qué situaciones han surgido esas emociones y sentimientos.

2. Aprende a batallar la rumiación con actividades que te estimulen

La rumiación es esa tendencia a ofrecerle vueltas constantemente al mismo tipo de pensamientos, de forma que en el final es la propia anticipación de esos pensamientos la que los atrae hacia nuestra consciencia. Es algo que ocurre frecuentemente con recuerdos emocionalmente dolorosos, como por ejemplo cuando nos acordamos de un momento en el que quedamos en ridículo enfrente de alguien esencial, o en el momento en que perdimos una mascota.

Para batallar esta dinámica de círculo vicioso, lo mejor es no intentar denegar esos pensamientos, sino orientar nuestra atención hacia ocupaciones que nos estimulen psicológicamente. Así nuestra consciencia quedará “encarrilada” por una ruta completamente diferente que atrapará nuestra atención a lo largo del tiempo necesario para debilitar la rumiación.

3. Composición tus actividades con un horario

Si en tu día a día te expones mucho a esas situaciones en las que no sabes qué llevar a cabo, es mucho más probable que termines atrayendo una y otra ve a tu consciencia esas conmuevas dolorosas que te estuvieron afectando. Por eso, es conveniente planear por adelantado cómo se estructurará tu día, cuál va a ser la secuencia de ocupaciones que realizarás.

4. Aplica técnicas de relajación

Aquellas conmuevas desagradables que estén ligadas al agobio y la ansiedad pueden ser gestionadas a través de técnicas de relajación (como por ejemplo la respiración dominada o la relajación muscular progresiva de Jacobson). Estas te permitirán volver a un estado de actividad cerebral habitual y impedir esas situaciones en las que empiezas a estresarte por la oportunidad de tener agobio.

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