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¿De qué manera seducir a un ser querido de que es requisito ir al médico?

A menudo son los familiares próximos quienes detectan lo que podrían ser señales de alerta de deterioro cognitivo en sus seres queridos pero no en todos los casos resulta simple convencer a la persona para que vaya al médico. En este artículo, apoyado en las sugerencias (en inglés) publicadas por la Alzheimer’s Association, se ofrecen ciertas estrategias que funcionaron a diferentes familias y que tienen la posibilidad de resultar de herramienta a quien pueda hallarse en esta situación. 

¿Por qué nuestro ser querido no semeja darse cuenta de sus cambios cognitivos? 

Quizás, la persona sí sea consciente de que algo pasa con su memoria, pero el temor de que esos problemas sean síntomas de la patología de Alzheimer puede atemorizarle mucho y, para evitar que se llegue a corroborar esa sospecha, opta por tratar de ocultarlos o negarlos. Pero asimismo pudiese ser que esos cambios cognitivos, ciertamente, sean una manifestación de la enfermedad de Alzheimer y, realmente, no sea siendo consciente de que los muestra. Esta falta de reconocimiento de los propios déficits se llama anosognosia. 

A continuación garantizamos algunas ideas y orientaciones que tienen la posibilidad de ayudar a que la persona entienda que es importante realizar una solicitud médica o, por lo menos, intentar que finalice yendo a la visita:

Los cambios tienen la posibilidad de ser debidos a otras causas y no a la enfermedad de Alzheimer

Una sugerencia es charlar con nuestro individuo cercano sobre otras causas potenciales de esos síntomas diferentes a la enfermedad de Alzheimer. Es esencial hacerle ver que el Alzheimer no es la única causa de la pérdida de memoria o de otros problemas cognitivos. 

Algunas causas se pueden tratar y, con ello, los problemas cognitivos suelen revertir. Es el caso, por servirnos de un ejemplo,  de un déficit de vitamina B12, una infección del tracto urinario, o los efectos secundarios de ciertos fármacos. Si hay una causa reversible para los síntomas, es preferible averiguarla lo antes posible para lograr manejarla.  

Contar con el acompañamiento de un amigo cercano

Puede ser que nuestro individuo cercano muestre mucho más predisposición a oír a un amigo o vecino que le conozca bien, algo que nos puede ocurrir a todos. En ese caso, tenemos la posibilidad de  mover a esa persona nuestras intranquilidades y revisar si si él o ella también ha sentido hábitos afines en nuestro individuo cercano. 

Si es de esta manera, se puede pedir a esa persona que hable con nuestro ser querido y trate de convencerlo para ir al médico. Juntos podéis elegir si es buena idea que haya alguien más que se encuentra en la conversación.

Soliciar asistencia al médico de familia

Si, pese a nuestros esfuerzos, la persona es reacia a la idea de preguntar con el médico, tenemos la posibilidad de anotar lo que nos preocupa y visualizaciones específicas y intentar llevar a cabo llegar una nota al médico de cabecera de nuestro ser querido. Ya que los profesionales de la salud no tienen la posibilidad de hablar con nadie sobre su paciente sin el permiso de este, leer nuestro mensaje les puede ayudar a comprender mejor la situación. 

Se puede sugerir que el centro médico llame a nuestro individuo cercano para programar una cita. Es posible que sea el momento para revisar el colesterol o la presión sanguínea. Asimismo puede ser necesaria una revisión para renovar una receta. La contestación va a depender, entre otras cosas, de la accesibilidad y disponibilidad de cada médico y de cada centro asistencial, pero vale la pena procurarlo. 

Sondear a la persona sobre de qué manera le gustaría que actuáramos si notáramos cambios en ella

Otra fórmula para propiciar la conversación es plantear a nuestro individuo cercano  una pregunta directa, por poner un ejemplo: “Si notara algo sobre tu salud física o cognitiva que me preocupara, ¿querrías que te lo contara?” Si la respuesta es sí, podemos comenzar a compartir con él o ella nuestras intranquilidades.  

Si la respuesta fuera negativa, sería correspondiente probar un enfoque diferente para convencerle de la necesidad de ir al médico. Podría resultar útil alguna de estas ideas:

  • Sugerir que quizás es el instante de efectuar una revisión (sea por el hecho de que se la suele efectuar anualmente, o por el hecho de que haga bastante tiempo que no se hace ninguna), que puede integrar un reconocimiento cognitivo para saber de qué forma está la memoria (si esta es una cuestión a la que le quita importancia, mejor tal vez no realizar referencia a ella). 
  • Conectar la visita al médico con una actividad interesante. Intentar vincular la salida al médico con la realización de algo que le guste particularmente. Por servirnos de un ejemplo, “Tenemos la posibilidad de aprovechar que vamos al médico para entonces  comer en un restaurante”.  
  • Si las dificultades cognitivas que presenta la persona son importantes,  su capacidad de razonar puede estar afectada. En un caso así, aún con mayor motivo, habrá que recurrir a la creatividad. Por poner un ejemplo, ir a coger el  turismo juntos para proceder a comer o a comprar y aparentar que nos acabamos de “acordar” de que disponemos una cita médica. Se podría nombrar que hace unos días hubo una llamada o carta indicando la cita para una revisión, en el momento en que en realidad la pedimos nosotros. 

Seleccionar las palabras cuidadosamente 

Es importante meditar realmente bien qué palabras vamos a utilizar. Puede que no sea lo mejor mencionar “patología de Alzheimer” o “demencia” cuando compartimos nuestras  intranquilidades con él o ella. Una opción puede ser: “vale la pena que hayamos ido al médico, a ver qué podría estar causando estos cambios”. En este punto es importante remarcar la iniciativa de que, quizás, sea algo de fácil solución y por eso no vale la pena retrasar la visita. 

En todo momento es primordial expresarle afecto y comprensión. Se puede sugerir que la visita al médico asistiría a despejar dudas y  intranquilidades. Así mismo, la persona podría estar preparada para ir al médico para demostrar que no pasa nada y achicar la preocupación de sus familiares. 

Tener en cuenta que puede haber una crisis

A veces, por mucho que procuremos todo lo sugerido, nada funciona y la persona puede reaccionar enfadándose frente nuestros intentos de ayuda. Tal vez tenga temor a perder su independencia; hay que intentar imaginar cómo nos sentiríamos si estuviéramos en su sitio. A veces es necesario que se produzca un hecho serio y que la visita al médico sea inevitable, quizás una caída, una situación de urgencia, o un episodio importante de desorientación.  

En caso de que no logremos que asista al médico y nos preocupe su seguridad, tal vez porque viva sola o porque su conducta logre poner en riesgo a la propia persona y/o a quienes le rodean, es requisito entrar en contacto con su centro de atención primaria para poner en conocimiento la situación y que se pueda apreciar la necesidad de recurrir a servicios sociales o cuál sería la mejor forma de proceder. 

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