Las partes de los músculos (características y funciones)

Hasta el 40% de nuestro peso se ajusta a la masa muscular. Y sucede que por asombroso que sea, más de 650 músculos constituyen el sistema muscular humano. Los músculos cumplen con incontables funcionalidades esenciales en el aparato locomotor: permitir el movimiento, sostener el corazón latiendo, desarrollar expresiones faciales, mantener los huesos, levantar pesos…

Estando formados por tejido muscular, forman parte primordial de nuestro cuerpo. Cada uno de nuestros músculos puede considerarse como un órgano individual a la perfección desarrollado a nivel morfológico y fisiológico para realizar su función que, fundamentada en la capacidad contráctil, es muy concreta.

Y aunque todos nuestros músculos sea único, lo cierto es que todos ellos argumentan a una composición morfológica básica. Los músculos se forman por una agrupación ordenada de distintas estructuras que trabajan de manera ordenada para dotar a las fibras musculares de su aptitud para contraerse y relajarse.

Así, pues, en el producto de el día de hoy y de la mano de las mucho más reputadas publicaciones científicas, exploraremos las distintas unas partes de los músculo, observando de qué forma se estructuran a nivel anatómico y cuáles son las funcionalidades de cada una de las estructuras que constituyen esta masa muscular en los seres humanos. Vamos allá.

Índice
  1. ¿Qué son los músculos?
  2. ¿Cuál es la estructura de los músculos?

¿Qué son los músculos?

Los músculos son órganos del aparato locomotor formados por tejido muscular y que, merced a una conexión con el sistema nervioso, están proveídos de la aptitud de contraerse y de relajarse. Y es exactamente esta contracción y relajación lo que permite que los músculos cumplan con sus funcionalidades fisiológicas.

Como hemos dicho, hay más de 650 músculos en el cuerpo humano. Y a pesar de que cada uno sea único, tenemos la posibilidad de dividirlos en tres enormes grupos: músculos planos (de control autónomo, esto es, sus movimientos son involuntarios), músculos cardiacos (están exclusivamente en el corazón y son de control involuntario) y músculos estriados (su movimiento es voluntario y representan el 90% del total).

En conjunto (cada músculo se especializa en unas concretas), todo el sistema muscular humano cumple con las siguientes funciones: seguridad (mantienen el cuerpo equilibrado), locomoción (emiten la fuerza a los huesos para aceptar el movimiento), postura (mantienen la postura estable), protección (protegen a los órganos internos), generación de calor (cuando consumen energía), propiocepción (conocer la situación de nuestro cuerpo), transmisión de información (da mensajes sobre probables dolencias o lesiones) y movimiento de órganos internos (los músculos planos y cardiacos mantienen operantes los órganos internos).

En dependencia de las funcionalidades que desarrollan, los músculos están adaptados en lo que a forma se refiere, pudiendo ser planos y anchos (como los músculos de la caja torácica que hacen posible la respiración), fusiformes (enormes en el centro y delgados en los extremos), orbiculares (como los fusiformes, pero con un orificio en el centro, como los oculares), circulares (tienen forma de aro y sirven para controlar el cierre y apertura de agujeros naturales, como el ano) o abanicoides (con forma de abanico).

Como vemos, la variedad de músculos en el cuerpo humano en lo que a funciones, control por parte del sistema inquieto y forma se refiere es enorme. Aun de este modo, todos ellos tienen una composición básica en común que vamos a comentar en el siguiente apartado.

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¿Cuál es la estructura de los músculos?

Cada uno de nuestros 650 músculos está compuesto por unas estructuras que, más allá de que son diferentes, se agregan de forma organizada y coordinada para hacer viable que los músculos cumplan con sus funcionalidades de contracción y relajación. Observemos, ya que, cuál es esta estructura morfológica y fisiológica de un músculo. Empezaremos por lo mucho más pequeño e vamos a ir observando de qué manera se van agregando construcciones hasta llegar al órgano terminado.

1. Miofibrillas

Las miofibrillas son unos orgánulos intracelulares presentes en el citoplasma (o sarcoplasma) de los miocitos o fibras musculares, las que analizaremos justo después. Se trata de unas fibras o filamentos microscópicos con características contráctiles, por lo que son estas miofibrillas las que permiten que el músculo se contraiga y se relaje. Sin construcciones que, estando conectadas con el sistema nervioso, guían el movimiento del tejido muscular.

Estas miofibrillas, a su vez, están formadas por la unión de 2 tipos de filamentos que se van alternando: unos delgados compuestos por actina (una proteína globular) y unos gruesos compuestos por miosina (una proteína fibrosa). En resumen, las miofibrillas son filamentos presentes en el interior de las células musculares y que, merced a la actina y la miosina, dan al músculo su capacidad de contracción y relajación.

2. Miocitos

Como hemos dicho, las miofibrillas son orgánulos dentro de los miocitos. Por ende, no cabe duda de que el próximo escenario de organización serán estos miocitos. Asimismo conocidos sencillamente como fibras musculares, los miocitos son la unidad más pequeña, servible y estructural de los músculos. Cada miocito es una célula muscular.

Estas fibras o células musculares tienen solamente 50 micrómetros de diámetro, pero su longitud puede llegar a ser de varios centímetros. Consisten en células multinucleadas (un citoplasma con varios núcleos) que están envueltas de lo que se conoce como sarcolema. Pero lo esencial es tener en consideración que miocito es sinónimo de célula muscular, unas células que se observan como fibras y que, gracias a las miofibrillas que poseen, son capaces de contraerse y de relajarse.

3. Sarcolema

El sarcolema es la membrana plasmática de los miocitos. Se trata de una membrana lipídica y semipermeable, como la de cualquier otra célula de nuestro cuerpo. Pero este sarcolema que envuelve a las células musculares tiene una particularidad. Presenta unas invaginaciones conocidas como túbulos-T, unas extensiones de este sarcolema que penetran en los miocitos y que constituyen un sistema de membranas con grandes concentraciones de canales iónicos.

En este sentido, el sarcolema, por sí solo, determina las células musculares o miocitos, pero gracias a este sistema de túbulos-T, contribuye a regular el potencial de acción de la célula y la concentración de calcio, algo que, a nivel bioquímico, facilita bastante los procesos de contracción y relajación. El sarcolema resguarda y contribuye a la función muscular.

4. Endomisio

El endomisio es una fina capa de tejido conectivo que circunda cada fibra muscular. Es decir, es una suerte de medio constituido principalmente por colágeno, formando una red enormemente ordenada de fibras ricas en esta proteína y que sirve como soporte estructural. Esencialmente, es un espacio que forma una vaina que separa a las células musculares entre ellas pero que las sostienen también en su ubicación. Todos y cada uno de los miocitos incluidos dentro de un mismo endomisio constituyen lo que se conoce como fascículo muscular.

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5. Fascículo muscular

Un fascículo muscular es una composición que nace de la unión de diversos miocitos incluidos en un mismo endomisio. Es un nivel de organización muscular superior que radica, básicamente, en un haz de fibras asociadas gracias a un tejido conectivo rico en colágeno. Cada uno de estos fascículos está delimitado por lo que se conoce como perimisio. El grupo de fascículos musculares es el músculo en sí.

6. Perimisio

El perimisio es una membrana de tejido conectivo blanca y refulgente que circunda a cada uno de los fascículos musculares. En este sentido, es una fina cubierta que cubre los fascículos musculares y que se localiza entre el endomisio y el epimisio. En este sentido, todos los fascículos está con limite por un perimisio. Y el grupo de fascículos se encuentran en un medio que, a su vez, está recubierto por el epimisio.

7. Epimisio

Como hemos dicho, el músculo en sí es el grupo de fascículos musculares. Y este conjunto de fascículos está envuelto por el epimisio, una capa de tejido conectivo que envuelve a todo el músculo, dando composición y forma al órgano muscular como tal. Entrega unidad estructural y hace posible que los nervios y los vasos sanguíneos penetren al interior del músculo. En consecuencia, está en contacto inmediato con el músculo, regula su forma y deja que se sostenga activo.

8. Tendón

Ahora vimos toda la estructura del músculo en sí, pero hay una zona que, más allá de que no forma parte como tal de ellos, sí que es indispensable a fin de que cumpla con su función. Hablamos de los tendones, unas construcciones de tejido conectivo fibroso que unen los músculos a los huesos. En este sentido, los ligamentos son bandas o haces de fibras conjuntivas ricas en colágeno que, gracias su alta resistencia, se ubican en los extremos de los músculos y los anclan a los huesos.

Un tendón es una composición muy elástica y resistente (gracias a ser abundante en colágeno) que transmite la fuerza generada por el músculo al hueso, lleva a cabo la función propioceptiva muscular (informa al sistema inquieto de los cambios en la contracción, relajación, estiramiento y tensión de los músculos), asiste para aguantar la tensión mecánica y, en el caso de los músculos oculares, une estos músculos al globo ocular. Es una suerte de pegamento músculo-esquelético que no está diseñado para realizar esfuerzos físicos. De hecho, su sobrecarga puede comportar su irritación y también inflamación, dando sitio a lo que se conoce como tendinitis.

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