Resumen
ANTECEDENTES Y OBJETIVO

La diferenciación clínica entre accidente cerebrovascular isquémico agudo y ataque epiléptico puede ser un desafío, y hacer el diagnóstico correcto podría evitar una terapia de reperfusión innecesaria. Examinamos la precisión de la CTP para discriminar las crisis epilépticas de un accidente cerebrovascular isquémico agudo sin oclusión arterial identificada.
MATERIALES Y MÉTODOS
Identificamos retrospectivamente a pacientes consecutivos en nuestro servicio de urgencias que se sometieron a CTP en las 4,5 horas posteriores al desarrollo de un déficit neurológico focal agudo que fueron dados de alta con un diagnóstico final de ictus isquémico agudo o crisis epiléptica.
RESULTADOS
Entre 95 pacientes, el diagnóstico final fue crisis epiléptica en 45 y accidente cerebrovascular isquémico agudo en 50. Los hallazgos de la CTP fueron anormales en el 73% de los pacientes con crisis epiléptica y en el 40% de aquellos con accidente cerebrovascular isquémico agudo. La hiperperfusión se observó con mayor frecuencia en el grupo de convulsiones (36% versus 2% para el ictus isquémico agudo) con alta especificidad (98%) pero baja sensibilidad (35%) para el diagnóstico de convulsiones epilépticas. Se encontró hipoperfusión en el 38% de los casos en cada grupo y no se limitó a un territorio vascular en el 24% de los pacientes en el grupo de convulsiones y en el 2% en el grupo de accidente cerebrovascular isquémico agudo. La concordancia interobservador fue buena (κ = 0,60) para los patrones de hipo, hiper y normoperfusión y moderada (κ = 0,41) para la evaluación de la sistematización vascular.
CONCLUSIONES
Los patrones de CTP ayudaron a diferenciar el accidente cerebrovascular isquémico agudo del ataque epiléptico en una situación de "accidente cerebrovascular codificado". Nuestros resultados indican que un patrón de hiperperfusión, especialmente si no se limita a un territorio vascular, puede sugerir la reconsideración de la terapia de trombólisis intravenosa.


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