¿Es recomendable estudiar o reforzar contenidos en vacaciones?

Activa tu cerebro

Cada verano, los cuadernos de vacaciones con los que los niños pueden estudiar y hacer ejercicios se multiplican por todas partes. Son muchos los padres que dudan si realmente los peques de la casa necesitan reforzar lo aprendido durante el curso o si lo que requieren es descansar. Pero ¿cuál es la mejor opción?

Teniendo en cuenta que cada niño es un mundo, y no será lo mismo uno que lleva muy bien los estudios y lee mucho en su tiempo libre con uno que ha suspendido varias asignaturas, de manera general sí hay una pauta que se repite. Averiguamos si es recomendable estudiar o reforzar contenidos en verano para que puedas decidir que es lo que más conviene a los tuyos.

Refuerzo o sobrecarga académica

Niña estudiar
Niña estudiando en ordenador/Foto: Unsplash

La respuesta a si resulta recomendable estudiar o reforzar contenidos en verano no es simple, puesto que encontramos defensores de ambas posturas. Hay docentes que animan a que se les imponga a los niños un refuerzo de los contenidos escolares en vacaciones para que no se olviden de todo lo aprendido durante el curso. Pero también hay otros especialistas que indican que los peques debes jugar y desconectar de la rutina. Un tercer grupo adopta la solución más equilibrada: hay que divertirse y, si repasas jugando, mejor que mejor.

Aprendizaje infantil

Padre con niños
Adulto con niños por el campo/Foto: Unsplash

Hay que tener en cuenta que aprender no solo se ciñe a almacenar conocimientos o centrarse en el contenido curricular del curso. También implica desarrollar otras habilidades como la empatía, el trabajo en equipo, la iniciativa, la resolución de conflictos, la motivación, la comunicación oral… Y lo ideal es que, durante las vacaciones, los peques de la casa puedan dedicar tiempo a desarrollar todo ello en unas circunstancias que no suelen darse durante el resto al año. Al fin y al cabo, en verano es posible que viajen a otros sitios, se relacionen con otras personas o salgan de su entorno.

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De tal modo, los padres y tutores han de aprovechar esas situaciones para enseñar a los niños nuevos conocimientos y nuevas habilidades en su relación con el mundo. Visitar museos, jugar al aire libre, nadar en el río o en la playa, contar historias de un lugar y socializar con gentes de culturas diversas también es aprender e igual de relevante que aprender a solventar una ecuación. Ejercitar el cuerpo y usar la imaginación es tan importante para su cuerpo como para su mente.

Cuadernos para estudiar

¿Significa lo anterior que no deben hacer nada relacionado con los estudios? No, simplemente, que no hay que obsesionarse ni estudiar bajo presión. Con media hora o una hora al día será más que suficiente. Combina las actividades de diversión diarias con cuadernos de pasatiempos y de repaso adecuados a su edad para que los hagan durante el verano, pero sin que sientan que es una obligación. Reforzarán lo aprendido y conseguirán que no se olviden de los conceptos más importantes.

Cuando hablamos de niños que, por sí solos, ya son perfeccionistas, estudian voluntariamente y en su tiempo libre los ves hacer ejercicios y meter la cabeza en los libros, también deberás incentivar que jueguen y que no se obsesionan con esa perfección. Es tan importante que ejerciten las habilidades blandas como las de los estudios.

Temas de repaso

Niño coloreando
Niño coloreando/Foto: Unsplash

Los niños más pequeños, en etapa preescolar o infantil, deben repasar la lectura en lo que respecta a reconocer las letras, los sonidos y las grafías. Esto es algo que puedes hacer con ellos por la noche mientras le lees un cuento. Asimismo, deben ser capaces de comparar tamaños, distinguir conceptos temporales y espaciales, y ejercitar la motricidad, coloreando, dibujando, haciendo manualidades…

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Como ves, todo esto puede hacerse sin necesidad siquiera de implementar un horario, solo dedicando algo del tiempo de ocio a estas actividades. Los libros de colorear, leer con ellos un cuento, jugar mientras se va por la calle a describir objetos y distinguir cuál es el más grande… Todo ello servirá para que mantenga su mente activa y aprendan mientras se entretienen.

Por lo que respecta a los niños de primaria, la lectura conjunta vuelve a ser una de las mejores fórmulas de aprendizaje. Puedes hacer con ellos la lista de la compra y que la anoten a mano, pedirles que realicen cálculos sencillos al ir a la tienda y tener siempre a mano un libro de pasatiempos adecuado a su edad. Cuando se aburran, pueden echar mano de él. Mucho mejor que de una pantalla de un móvil. Controla su consumo digital.

Clases particulares

No obstante, hay que hacer una salvedad, sobre todo si hablamos de preadolescentes y adolescentes. Si el niño ha suspendido, va a tener que estudiar. Tendrá que recuperar esas asignaturas y si está sin hacer nada durante las vacaciones, lograrlo será todavía más difícil.

Además, hay que transmitirle el esfuerzo y el sacrificio necesario para alcanzar las metas, por lo que será imprescindible marcarle un horario para estudiar o unas clases particulares en las que poder recibir ese refuerzo en sus estudios. Tampoco tiene que verlo como una desgracia ni suponer un castigo. Simplemente unas horas cada mañana, de lunes a viernes, tendrá que acudir a las clases o ponerse al día y por la tarde podrá disfrutar de la playa.

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