“La caja de los recuerdos”

Nuestra historia de vida es como un tapiz entretejido de recuerdos, emociones, hechos… que son los que configuran qué somos, qué hemos sido y qué hemos hecho a lo largo de nuestra trayectoria escencial. Las ocupaciones de reminiscencia tienen la posibilidad de ser un buen recurso para llenar de manera entretenida y emocionalmente significativa estos días de confinamiento con un familiar con Alzheimer u otra forma de deterioro cognitivo o demencia. Una actividad de reminiscencia útil y amena es “La caja de los recuerdos”. En el artículo enseñamos cómo elaborarla y sus provecho. 

¿Qué es la reminiscencia?

La reminiscencia es una forma de “ir al recuerdo”, de recordar interpretando la vida de alguien, haciendo una revisión de instantes, episodios y acontecimientos importantes en su historia. La evocación de recuerdos y experiencias en este contexto se toma como un elemento de reflexión, de conocimiento (o re-conocimiento) de la vida de esa persona, con un componente sensible y motivador. 

Un individuo con Alzheimer, debido a sus inconvenientes cognitivos, va a tener serias dificultades para recordar su biografía en detalle, de este modo como para evocar o expresar recuerdos y las emociones asociadas a ellos. Pero eso no significa que todos hayan desaparecido. 

Con frecuencia, el principal problema está en de qué forma entrar a ellos y las actividades de reminiscencia tienen la posibilidad de ser realmente útiles para facilitarlo. En algunos casos puede ser suficiente fomentar estas evocaciones desde la conversación, conduciéndola desde preguntas adecuadamente guiadas para recuperar aclaraciones relevantes y significativas de la vida de esa persona. Para ello, se tienen la posibilidad de emprender diferentes temas de interés: hechos familiares, juegos de la infancia, aficiones, mascotas, historia laboral, deseos musicales, sucesos históricos, etc. Resultará más enriquecedor si guiamos la conversación desde objetos que tengamos en el hogar y sean importantes y significativos para la persona con deterioro cognitivo. Si, además de esto, los vamos recogiendo y guardando juntos, cada vez va a ser mucho más fácil y cómodo comunicar instantes agradables con nuestro ser querido, ayudándolo a evocar recuerdos y emociones y, probablemente, a conocerlo aún mejor. 

¿Qué requerimos para hacer “La caja de los recuerdos”?

Una caja (u otro tipo de contenedor, asimismo puede ser un cesto, por poner un ejemplo), de cualquier material: cartón, metal, plástico… y del tamaño que tengamos libre o acorde con la cantidad o género de elementos que hayamos ido a integrar en ella. 

Si contamos materiales para esto y nos agradan las manualidades, asimismo podemos colorear o personalizar la caja de forma adaptada y, tal vez, la persona con deterioro cognitivo también logre formar parte en ello, siendo una ocasión ideal para que el resultado final cobre sentido desde el principio. 

Por último, necesitaremos diferentes objetos que tengamos en casa, que sean significativos para la persona con demencia y que logre vincular a recuerdos y emociones positivas de diferentes instantes de su historia. 

¿Qué provecho puede aportar ”La caja de recuerdos”?

Tanto la recolección de objetos a incluir en la caja como los ratos que dedicaremos a utilizarla tienen la posibilidad de ser muy buenas por las siguientes causas: 

  • Asiste para atestar los espacios de la rutina día tras día de forma amena y importante, tanto para la persona con deterioro cognitivo como para quien protege de ella, pudiendo ayudar a minimizar las cuestiones recurrentes acerca del coronavirus y el confinamiento y eludiendo que se convierta en el centro de las conversaciones. 
  • Fomenta la estimulación sensorial, por el tacto, la audición, la vista, el olfato… con una mayor o menor implicación de sentidos según los objetos incluidos.
  • Puede facilitar el comienzo de una charla.
  • Fomenta la evocación de recuerdos y conmuevas
  • Nos proporciona una ocasión de profundizar en el pasado y la crónica de vida de nuestro ser querido. 

En definitiva, la actividad de reminiscencia de “La caja de los recuerdos” puede resultar muy útil para pasar ratos agradables en casa con nuestro familiar con Alzheimer u otra forma de deterioro cognitivo. Deja un espacio para la evocación de la historia de vida de nuestro ser querido, la conexión sensible con él e, aun, puede permitir conocer o profundizar en facetas antes poco exploradas por la familia.  

¿Qué tipo de elementos podemos integrar en “La caja de los recuerdos”?

Cualquier cosa que pueda ser introducida en una caja, de forma más o menos manipulable, y que la persona con deterioro cognitivo logre vincular con un recuerdo positivo, una vivencia o una emoción. En las ocupaciones de reminiscencia hay que procurar eludir aquellos objetos que evoquen emociones o experiencias desagradables. Para completar la búsqueda, se puede pedir la colaboración de otros familiares para que sugieran objetos y las historias que hay tras ellos. 

Los probables elementos a incluir en la caja son innumerables. Sugerimos aquí algunas ideas pero va a depender bastante de cada individuo y de cada hogar: entradas de museos o recitales, elementos de alguna compilación que hubiera efectuado, alguna prenda de ropa especial, una colonia o perfume… En definitiva, cualquier cosa que para la persona sea importante de su historia de vida y positivamente evocadora. 

  • Fotografias, cartas o postales

Fotografías, cartas o postales

  • Elementos decorativos, recuerdos de viajes, o regalos especiales

Objetos decorativos, recuerdos de viajes o regalos especiales

Música o películas favoritas

  • Material escolar o de ocio de su infancia

Material escolar o de ocio de su infancia

  • Trofeos, logros o diplomas

Trofeos, logros o diplomas

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