La virtud perdida del juicio de reserva

Pensar es difícil, por eso la gente juzga. -Jung
Piensa en personas que conozcas que hayan juzgado a otros o hayan tenido opiniones simples pero firmes sobre temas complejos.
Probablemente eran intolerantes con el desacuerdo. Aunque son inteligentes, apoyan la mayoría de sus juicios y opiniones con evidencia seleccionada o desactualizada, o con ninguna evidencia. Pero ciertamente parecían seguros.
La seguridad parece no tener nada que ver con la inteligencia. Este es un estado emocional, no intelectual. Para sentirnos seguros, necesitamos limitar la información que miramos. Cuanto más limitamos, más fuerte es el sentimiento y más probable es que nos equivoquemos o, en el mejor de los casos, simplifiquemos demasiado.
La seguridad integral abunda en todo tipo de medios. En los medios tradicionales no se conectan hechos sin juicio. En las redes sociales, donde todos tienen voz, nadie escucha a menos que suene confiado y crítico.
Aunque la comunicación de masas lo hace parecer ubicuo, el juicio incondicional siempre ha estado con nosotros. El cerebro humano tiene enormes problemas con la ambigüedad. Cuando las aguas de la duda parecen peligrosas, busca la adrenalina para un consuelo temporal. La adrenalina viene con la sensación de que alguien más está equivocado, pero nosotros tenemos razón, estamos nadando en un océano de dudas, pero juzgo que estamos caminando en la tierra firme de la seguridad.
La duda es un estado incómodo, pero la seguridad es ridícula. "Voltaire".
En el pasado, la reserva de juicio se consideraba una virtud intelectual. Sócrates atribuyó su sabiduría a saber lo poco que sabía. En nuestra era de comunicación instantánea y reactividad, este es un lujo que el tiempo no permite.
Por supuesto, no podemos poner toda nuestra inclinación en evaluaciones inmediatas del cambio cultural. La investigación muestra que el cerebro del piloto automático emite juicios constantemente sin considerar evidencia alternativa o contradictoria. Los juicios cerebrales del piloto automático se basan menos en hechos o pruebas que en sus juicios anteriores, lo que hace que parezca que todos tenemos una mitología personal.
La duda es nuestra amiga
La duda es insidiosa cuando la negamos o la cubrimos con un barniz de seguridad (Muerto dando que la seguridad es un barniz es cuando va acompañada de irritabilidad protectora o resentimiento). Pero para el intelectualmente honesto, la duda es un activo invaluable que estimula. Porque el juicio intelectualmente honesto llega al final de los procesos de pensamiento, no al principio.
Ahora bien, esta alta reactividad emocional siempre es alimentada por todo tipo de medios, diciendo "No lo sé," Es el pináculo de la honestidad, y la más triste de las virtudes perdidas es el juicio de reserva.

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