Síndrome de Cotard: causas, síntomas y tratamiento

Índice
  1. Síndrome de Cotard
  2. ¿Qué es el síndrome de Cotard?
  3. Causas del síndrome de Cotard
  4. Síntomas del síndrome de Cotard
  5. Tratamiento del síndrome de Cotard

Síndrome de Cotard

El campo de estudio de la mente humana es, sin duda, uno de los más fascinantes del mundo de la ciencia. Y es que por irónico que parezca, nuestra propia cabeza prosigue encerrando infinidad de secretos que, poco a poco, vamos descifrando. El inconveniente es que estos misterios, a veces, tienen la posibilidad de ser aterradores.

El planeta de la Psiquiatría prosigue estando cubierto de varios estigmas. Y es que nos cuesta entender, como sociedad, que, al final de cuenta, el cerebro es un órgano mucho más y que, como tal, puede enfermar. Y todos conocemos la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de bipolaridad… Todas estas condiciones siquiátricas son comunes (por desgracia) y son de conocimiento popular.

Pero no tenemos la posibilidad de olvidar que hay más de 400 trastornos mentales diferentes, siendo ciertos de ellos, cuanto menos, increíbles. Y de entre estas nosologías psiquiátricas mucho más extrañas, hay una que deja sin aliento: el síndrome de Cotard. Una patología donde la persona está persuadida de estar muerta y de estar tolerando descomposición de sus órganos.

Un síndrome que nos hace opinar que nos encontramos muertos. Y en el producto de hoy, desde el respeto máximo por el mundo de la Psiquiatría y de la mano de las más reputadas publicaciones científicas, exploraremos las bases clínicas del síndrome de Cotard, examinando sus causas, síntomas y opciones de régimen. Vamos allí.

¿Qué es el síndrome de Cotard?

El síndrome de Cotard es una extraña patología psiquiátrica en la que la persona que la sufre está convencida de estar fallecida y estar tolerando una descomposición de sus órganos. Popular asimismo como desvarío de negación, hablamos de una condición clínica relacionada con la hipocondría en la que el paciente cree, de forma tanto figurada como literal, estar fallecido, estar sufriendo putrefacción o sencillamente no existir.

Nos encontramos ante una patología siquiátrica cuyas bases no están del todo visibles, ya que en algunos casos, la persona se cree y se siente inútil de fallecer. Por sus expresiones, muchos medios de comunicación mencionan a él como “el síndrome del tolerante zombie”. Pero esto es una falta de respeto para la multitud que lo padece y una manera poquísimo técnica de hablar de una patología.

Esta patología, que recibe su nombre del neurólogo francés Jules Cotard, quien la reconoció como entidad y la describió en el año 1880, hace que las personas no logren ser funcionales a nivel social. Llegan a creer que sus órganos están paralizados e inclusive en estado de descomposición, logrando incluso presenciar alucinaciones olfativas que afirman sus delirios.

No en todos los casos existe la creencia de estar fallecido, pero en los casos mucho más graves sí. Los pacientes pueden llegar a digerir la idea de estar fallecidos y comunicar la noticia a sus conocidos cercanos. Por eso se considere un desvarío de negación o nihilista, pues el trastorno provoca que las personas cuestionen su existencia.

Aun de esta forma, hay que tener en cuenta que este síndrome no está reconocido ni el DSM-5 ni por la Organización Mundial de la Salud, así que sus bases clínicas, como ahora hemos citado, no están tan bien descritas como sería preciso.

Lo que sí está claro, sin embargo, es que las (escasas) personas que sufren esta patología están expuestas a niveles muy altos de padecimiento, ya que ya no solo es que presente una clara asociación con la depresión mayor, sino que niegan su propia vida.

Causas del síndrome de Cotard

El síndrome de Cotard es una patología psiquiátrica muy extraña. En verdad, pese a que no hay cifras precisas sobre su prevalencia (tengamos en cuenta que no está conocida todavía por la OMS ni en el DSM-5), se estima que en los últimos años unicamente se habrían diagnosticado unos 200 casos en todo el mundo.

Esta muy baja incidencia, al lado de la falta de literatura científica acerca de esta entidad, hace que las causas tras el síndrome de Cotard sean, en gran medida, un misterio. Aun de este modo, existe una hipótesis acerca de su origen que muchos siquiatras (no todos) defienden.

Esta teoría afirma que la aparición del síndrome de Cotard hay que a la combinación de dos factores. Por una parte, una anomalía neurológica que da sitio a la vivencia de vivencias subjetivas enlazadas a los delirios. Es decir, una condición son las modificaciones biológicas en nuestro sistema neurológico.

Y, por otro lado, algún género de fallo en los mecanismos cerebrales asociados a la lógica. Esta alteración en el sistema de evaluación de las creencias es lo que, en conjunción con los delirios y las experiencias subjetivas, puede ocasionar que la persona llegue a la conclusión de que está muerta. Desvaríos y adversidades para razonar. De ahí que se pueda llegar a este radical del nihilismo y dudar de nuestra existencia.

Además de esto, el síndrome de Cotard parece ser una parte de otra enfermedad siquiátrica (o no siquiátrica) de fondo. Semeja haber una correlación con la depresión mayor, el Parkinson, la demencia, la esquizofrenia, la esclerosis múltiple, una lesión cerebral traumática, la ansiedad, patologías cardiovasculares…

Esto no quiere decir que las personas con estos problemas médicos física o psicológica tengan peligro de padecer esta enfermedad. Sencillamente quiere decir que el síndrome de Cotard semeja estar vinculado a estos cuadros. Aunque en otras ocasiones se ha visto en personas que no tenían ningún problema médico de fondo.

Síntomas del síndrome de Cotard

El síndrome de Cotard es una enfermedad siquiátrica muy extraña que no está bien definida a nivel clínico. Aun de esta manera, sí que sabemos cuáles son sus principales síntomas. Se trata de un delirio de negación extrema, por lo que las primordiales manifestaciones son la negación del propio cuerpo (86%), la negación de la existencia (69%), la hipocondría vinculada la sensación de estar fallecido (58%) y la sensación de inmortalidad (55%).

En consecuencia, pese a que lo más famoso de este síndrome es la asociación con la creencia de estar muerto, esto se experimenta en, aproximadamente, la mitad de los casos. El tolerante en general cree que sus órganos vitales están paralizados y llega a presenciar desvaríos sensoriales que confirman esta creencia.

Verdaderamente, su cerebro interpreta que el corazón no late, que los pulmones no inhalan aire, que los intestinos no funcionan, que no tienen sentidos, que la sangre no fluye… Todas estas alucinaciones pueden derivar en la firme creencia de que están en estado de descomposición.

La gente afectadas por el síndrome de Cotard, aparte de denegar su existencia o la de su cuerpo, pueden llegar a sentir que sus órganos están en estado de descomposición y putrefacción, logrando tener desvaríos olfativos (olisquear a carne podrida) y visuales (ver gusanos deslizándose sobre su piel) para confirmar su propia creencia de estar fallecidos.

Es en las situaciones más graves y clínicamente mucho más complejos que la persona puede llegar a opinar, dentro del delirio de estar muerto, que se convirtió en una especie de ser inmortal culpado a ser un “muerto en vida”. De ahí el mediático nombre que comentamos previamente y que es utilizado por medios de comunicación algo sensacionalistas.

Hay que tener en cuenta que todos estos delirios acerca de la desaparición, en combinación con la afectación sensible de la depresión u otros cuadros psiquiátricos vinculados al síndrome de Cotard, hacen que la persona afectada tenga un riesgo muy alto de suicidio o hábitos que, al opinar que no causarán daño (porque la persona considera que está muerta y/o que es inmortal), logren derivar en su muerte verdadera.

Tratamiento del síndrome de Cotard

El tratamiento y pronóstico del síndrome de Cotard depende, en gran medida, de la condición psiquiátrica de fondo. De hecho, la literatura científica de hoy no detalla con claridad cuál es el pronóstico exacto de esta enfermedad. Aparentemente, cambia bastante desde una restauración súbita y sin explicación hasta una conversión a un trastorno crónico severo y de difícil restauración.

Sea como sea, el tratamiento del síndrome de Cotard debería basarse en las opciones terapéuticas de la condición de fondo (si es una depresión, habría que tratar esta condición con fármacos antidepresivos), pues todavía no se han realizado estudios para hallar las líneas de tratamiento clínico para emprender este síndrome tan extraño y aterrador.

Aun así, el régimen mucho más correcto para el síndrome de Cotard parece ser la terapia electroconvulsiva (en combinación con la terapia farmacológica), un trámite clínico que se realiza con anestesia general y que se apoya en llevar a cabo pasar pequeñas descargas de corrientes eléctricas por el cerebro y de este modo desatar una corto convulsión que altera la neuroquímica cerebral y que puede revertir varios de los síntomas vinculados a esta patología.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que esta terapia electroconvulsiva unicamente se utiliza en el momento en que otros tratamientos no funcionaron (de ahí que pertence a las escasas elecciones para tratar el síndrome de Cotard) y que no es útil en todas y cada una las personas. Y más allá de que resulte asombroso dirigir electricidad al cerebro, a día de hoy, esta terapia es considerablemente más segura que hace unos años. Lógicamente, hay riesgos (como cualquier tratamiento), pero no se aprecia pérdida de memoria ni otros resultados consecutivos graves.

Como observamos, el síndrome de Cotard es una patología mental grave que, si bien es extraña y parece ser un síntoma de otra condición psiquiátrica de fondo, por sus implicaciones y la gravedad de su sintomatología, necesita de sobra estudios, reconocimiento y, más que nada, respeto.

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