¿De qué manera escoger un regalo para una persona con Alzheimer?

Las fiestas navideñas son unas celebraciones que tienen la posibilidad de comportar dudas y también inquietudes sobre de qué forma celebrarlas cuando algún integrante de la familia está diagnosticado de Alzheimer. Un buen consejo es procurar aprovechar las ocasiones que brindan estas fiestas, sean la decoración, los encuentros familiares o el trueque de regalos, para enfocarlas con optimismo.

Es recomendable sostener las tradiciones y realizar partícipe de ellas a la persona afectada. Por servirnos de un ejemplo, si Papa Noel o los Reyes Magos visitan nuestra casa o hacemos un trueque de regalos, hay que tenerla siempre y en todo momento presente, aun aunque parezca que no es consciente de ello. Envolver el regalo de manera vigilada, mover la emoción de abrirlo o realizar participar actualmente a los mucho más jóvenes de la familia, contribuye a sostener el vínculo de la persona afectada con su ambiente.

Pero, ¿qué regalo es el mucho más conveniente para una persona con Alzheimer? ¿Qué debemos tomar en consideración a la hora de escogerlo?

No siempre es necesario buscar un regalo específico y adaptado a la condición de la persona afectada. Regalos comunes, como unas zapatillas, una bata, un fulard u otro complemento asimismo pueden ser adecuados. Eso sí, al escogerlos, es importante meditar en las posibles dificultades con que la persona perjudicada pueda hallarse a la hora de usarlos. Por ejemplo, si optamos por calzado, confirmarnos que tengan un género de cierre que le facilite ponérselo y quitárselo ella misma (quizás mejor con velcro que con cordones), potenciando de esta manera su autonomía en el momento de vestirse.  Si pensamos en un bolso, es esencial que sea simple de llevar, que le libere las manos y no le dificulte el movimiento y, a la vez, que no le pese bastante y en el que le resulte simple localizar las cosas. Teniendo todo esto en cuenta, la decisión más acorde sería un bolso pequeño y que se pueda llevar cruzado.

Pensando mucho más específicamente en regalos particularmente adecuados para un individuo con Alzheimer, hay que tener en cuenta unas consideraciones básicas:

Por una parte, es conveniente que el obsequio sea importante, es decir, que tenga una vinculación emocional con sus recuerdos y vivencias o que se personalice según sus deseos, opciones y aficiones. Apelar a este vínculo potenciará la reminiscencia, esto es, la evocación de los propios recuerdos y experiencias vividas. Situaríamos en este campo, por poner un ejemplo, regalos que integren fotografías, música o algún capricho para el paladar, como una caja de bombones o de galletas.

Por otra parte, hay que intentar que el obsequio favorezca la estimulación cognitiva, siempre de manera amoldada a cada etapa de la patología y ajustada a las habilidades aún preservadas. O sea esencial, ya que, desgraciadamente, las capacidades perdidas a raíz del Alzheimer no son recuperables y esperar su optimización a través de técnicas de estimulación puede producir frustración, tanto en el enfermo como en la gente de su ambiente.

Teniendo siempre y en todo momento presente lo anterior, proponemos ciertos ejemplos de regalos específicos para personas con Alzheimer según las fases de la enfermedad.  

Fase suave 

  • Si es aficionado a la lectura, podemos regalarle libros de temas de su interés, procurando evitar que tengan una trama excesivamente complicada. La música puede ser una fuente de bienestar para las personas perjudicadas de Alzheimer. Si le agrada, tenemos la posibilidad de valorar obsequiarle un dispositivo MP3 de manejo simple en el que tenemos la posibilidad de integrar música de su época, vinculada a sus recuerdos o que escuchaba en el momento en que era joven. O si, por poner un ejemplo, almacena vinilos en el hogar, un óptimo obsequio puede ser un tocadiscos. De la misma forma, se puede regalar una cámara de fotografías fácil que le permita gozar por mucho más tiempo de esta afición, o materiales para colorear, dibujar, realizar manualidades o útiles de costura.
  • El obsequio de experiencias, como salidas culturales o actividades de ocio también pueden ser una gran idea en la etapa suave de la enfermedad. Podemos preguntar en museos o espacios culturales de nuestra localidad si tienen programas adaptados para este colectivo. Otra propuesta sería la realización de algún taller (decoración, cocina…) que la persona con Alzheimer pueda efectuar en compañía de alguien importante y significativo para ella.
  • Regalos vinculados a elementos prácticos del día a día. Un teléfono móvil simple, adaptado para gente mayor o personas con dificultades (teclas enormes, funcionalidades limitadas y útiles…), es un obsequio práctico que, además de esto, fortalecerá su autonomía y su autoestima. Lo mismo es aplicable a una tablet, si la persona está habituada a su empleo. . Otro ejemplo de regalo práctico puede ser un reloj grande, en el que la fecha y la hora se distingan con facilidad.
  • Elementos customizados con fotografías familiares o de experiencias pasadas. Tienen la posibilidad de incorporarse imágenes familiares en marcos de fotografías, tazas, rompecabezas, cojines o llaveros, entre otros. Asimismo se puede regalar un álbum o una libreta y animar a la persona a que enganche fotografías, recuerdos u otros elementos.
  • Otra alternativa a estimar son los juegos de mesa, que permiten estimular las habilidades cognitivas, eso sí, adaptando las reglas, siempre y cuando sea necesario, a las habilidades de la persona. Los juegos de mesa potencian el contacto social y la comunicación, favoreciendo las relaciones familiares, incluidas las intergeneracionales cuando se comprometen en el juego, por ejemplo, hijos y nietos. Cerca de un juego de mesa se pueden producir, al fin y al cabo, instantes compartidos muy gratificantes.
  • Una película tradicional o un musical en DVD asimismo puede ser un buen obsequio, tanto en la etapa suave como moderada.

Fase moderada

No es recomendable insistir en ocupaciones que la persona perjudicada ahora efectúa con dificultad. Hay que tener en cuenta, por servirnos de un ejemplo, que en fases moderadas reduce precisamente la aptitud para usar aparatos nuevos o extraños. En esta fase, en consecuencia, se reduce el espectro de opciones y es aconsejable facilitar los regalos y amoldarlos, cada vez más, a las habilidades de la persona.

  • Si optamos por un juego de mesa, el dominó o el parchís pueden ser una aceptable opción. En ambos, se ejercitan habilidades como la atención y la concentración, la percepción visual, capacidades de cálculo y la memoria de trabajo. Una forma de amoldar las reglas del parchís, es que cada jugador juegue solo con dos fichas (en lugar de cuatro) para reducir la duración de la partida.
  • Si la persona tiene una mascota, se le puede hacer un obsequio relacionado (un collar, una correa, un juguete…) lo que puede impulsar el vínculo afectivo y favorecer la realización de actividades con ella (el juego, el recorrido, los cuidados básicos), promoviéndose de esta forma la actividad en la persona con Alzheimer.

Fase avanzada

En fases destacadas hay que achicar el abanico a objetos basados en la estimulación sensorial, que la tranquilicen y la hagan sentir bien. Charlamos, por ejemplo, de la colonia o el perfume que siempre ha empleado, la música vinculada con su historia, o una mantita de tacto satisfactorio.

Un dibujo, una manualidad o una labor hecha y entregada por un nieto u otro individuo cercano, por poner un ejemplo, difícilmente tienen la posibilidad de tener competencia. No hay que olvidar que, independientemente de lo que decidamos obsequiar, lo que va a transformar el regalo en algo importante es la calidez y el cariño con que se haga.

Deja un comentario