Enfermedad de Ménière: síntomas, causas y régimen

La patología de Ménière es una nosología del oído de adentro en la que el tolerante muestra pérdida de audición y, más que nada, problemas de equilibrio.

Esta condición médica frecuenta perjudicar solamente a un oído, pudiéndose enseñar en la adultez y mediana edad.

Aunque no existe cura conocida para la enfermedad de Ménière, sí hay algunos tratamientos que asisten a reducir sus síntomas y la frecuencia de los ataques de vértigo. Descubramos mucho más a fondo cuáles son las particularidades de este trastorno auditivo.

¿Qué es la patología de Ménière?

La enfermedad de Ménière es un trastorno otorrinolaringológico en el que se ve perjudicado el oído de adentro. El tolerante que sufre esta patología padece episodios de mareos y vértigos, además de pérdida parcial de la audición.

En la mayoría de las situaciones, solo hay afectación de un oído. Se puede manifestar a cualquier edad, pero frecuenta manifestarse al comienzo de la adultez y la mediana edad entre los 20 y 50 años. Se considera una enfermedad crónica, si bien existen tratamientos para reducir los síntomas y el impacto a largo plazo.

Síntomas de esta patología

Entre los síntomas de la enfermedad de Ménière encontramos los siguientes.

1. Capítulos recurrentes de vértigo

Los pacientes con enfermedad de Ménière tienen la sensación de estar girando con capítulos recurrentes de vértigo que empiezan y finalizan espontáneamente. Estos se dan sin previo aviso, durando entre unos 20 minutos y múltiples horas. En ciertos casos graves duran 24 horas, pero no más. Como resultado del vértigo profundo el tolerante puede sentir náuseas.

Estos capítulos de vértigo tienen la posibilidad de lograr que el tolerante pierda el equilibrio en instantes súbitos, lo cual aumenta el riesgo de caídas y accidentes. Como son impredecibles, el afectado puede sufrir mucha ansiedad y estrés, condicionando bastante su calidad de vida.

2. Pérdida de la audición

La pérdida de la audición de esta patología es un síntoma que puede mostrarse y desaparecer, más que nada al principio. Con el paso del tiempo, la mayoría de los pacientes con Ménière terminan perdiendo una parte de la audición permanentemente.

3. Acúfenos

Los acúfenos son una suerte de campanilleo que se escucha en el interior del oído, a diferentes volúmenes y frecuencias sónicas. Pueden también manifestarse con apariencia de zumbido, rugido o silbido en el oído, no producido por estímulo auditivo externo aparente.

4. Congestión auditiva

Los pacientes con la enfermedad de Ménière acostumbran a sentir una presión en el oído afectado.

Tras haber sufrido un episodio asociado a la patología, los signos y síntomas tienen la posibilidad de progresar e, aun, desaparecer completamente temporalmente. No son pocos los casos de pacientes en los que disminuye la frecuencia de episodios de pérdida de audición y mareos.

Causas

No se sabe muy bien qué hace la patología de Ménière, aunque sus síntomas se han asociado con una cantidad anormal de líquido en el oído, llamado endolinfa (hidropesía endolinfática). Este líquido sigue en una composición con apariencia de bolsa llamada saco endolinfático que se secreta y reabsorbe de forma continua, manteniéndose a una cantidad incesante en el oído de personas sanas.

Tanto un aumento en la producción de este líquido como una disminución en su reabsorción tendrán como resultado un exceso de endolinfa. Pese a que se ha asociado este fenómeno a enseñar la enfermedad de Ménière, no se conoce por qué sucede esta producción y reabsorción patológica de este líquido.

Algunas posibles causas serían un drenaje inapropiado del líquido por culpa de una obstrucción o anormalidad anatómica, aparte de una contestación inmune anormal y también infección viral.

Diagnóstico

Son varios los procedimientos diagnósticos para poder ver si un paciente presenta la enfermedad de Ménière o no. El responsable de este diagnóstico debe ser un profesional médico experto en otorrinolaringología o que tenga entendimientos sobre la enfermedad de Ménière y otros trastornos del oído. El diagnóstico de esta enfermedad necesita que se cumplan los siguientes requisitos.

  • Dos capítulos de vértigo, todos 20 minutos o más, pero de no más de 12 horas
  • Pérdida auditiva verificada con una prueba de audición
  • Tinnitus o sensación de tener el oído taponado
  • Exclusión de otras causas conocidas para las tres problemáticas precedentes.

1. Evaluación del equilibrio

En el lapso entre capítulos de vértigo el sentido del equilibrio regresa a la normalidad en la mayoría de las situaciones. Sin embargo, es posible que el paciente sufra inconvenientes permanentes con la estabilidad, fundamento por el cual se aplican diferentes pruebas para revisar el nivel de afectación y si hay oportunidad de restauración.

Entre las pruebas de evaluación del equilibrio y la audición contamos las próximas.

2. Audiometría

En las audiometrías se evalúa si el paciente es capaz de detectar sonidos de diferentes tonos y volúmenes, aparte de comprobar si es capaz de distinguir entre expresiones que se oyen de forma similar. Los pacientes con la enfermedad de Ménière acostumbran a tener inconvenientes para oír a frecuencias bajas o combinaciones de frecuencias altas y bajas. Su audición es normal para las frecuencias de rango medio.

3. Videonistagmografía

La videonistagmografía examina la función del equilibrio valorando el movimiento ocular. En el oído interno se encuentran unos sensores que están relacionados con la estabilidad y se conectan con los músculos que controlan el movimiento de los ojos. Esta conexión es lo que hace que tengamos la posibilidad desplazar la cabeza mientras que mantenemos los ojos fijos en un punto.

4. Pruebas en sillón rotatorio

Las pruebas en sillón rotatorio, como su nombre sugiere, consisten en lograr que el paciente se siente en un sillón giratorio controlado por ordenador que estimulará el oído de adentro. Esta prueba mide la función del oído interno de acuerdo con el movimiento ocular, exactamente la misma lo hace la prueba anterior.

5. Posturografía

El sentido del equilibrio humano no únicamente es dependiente de nuestro oído interno, sino más bien también de la visión, las experiencias de la piel, los músculos, los ligamentos y las articulaciones y, si alguno de ellos falla, puede explicar el vértigo y mareos del paciente.

La posturografía es una prueba computarizada donde se aprecia de qué una parte del sistema del equilibrio el paciente depende mucho más y qué partes puede que sean las que estén detrás del problema. En esta prueba se le pide al paciente que se ponga un arnés de seguridad, camine descalzo sobre una interfaz y sostenga el equilibrio en distintas condiciones.

6. Prueba de impulso cefálico con vídeo

La prueba de impulso cefálico consiste en medir las reacciones oculares a los movimientos ásperos.

El tolerante tendrá que concentrarse en un punto, mirando un propósito por el cual van a estar registrando su accionar ocular. Mientras se efectúa la prueba, lo van a hacer girar la cabeza rápidamente y de manera inesperado. Caso de que quite los ojos del propósito mientras le giran la cabeza va a significar que tiene reflejos anormales.

7. Electrococleografía

La electrococleografía permite observar la contestación del oído de adentro a los sonidos. Esta técnica puede ser de ayuda para saber si existe alguna acumulación de endolinfa en el oído interno, aunque cabe decir que no es concreta para la enfermedad de Ménière.

Tratamientos

La enfermedad de Ménière no tiene cura total por el momento, si bien sí se tiene tratamientos que pueden contribuir a achicar la gravedad de la sintomatología y la continuidad de los episodios de vértigo. No obstante, no hay tratamientos para la pérdida de audición asociada a esta condición médica. Ahora presentamos el conjunto de opciones terapéuticas para esta patología.

1. Medicamentos para el vértigo

El médico puede recetar medicamentos para los capítulos de vértigo y disminuir su gravedad mientras que se presenta un ataque. Entre ellos podemos destacar la meclizina o diazepam, que pueden reducir la sensación de giro y ayudar a controlar las náuseas y los vómitos. Además, también se recetan medicamentos contra las náuseas como la prometazina.

En previsión de los probables efectos de la enfermedad a largo plazo, el médico puede recetar fármacos para la retención de líquidos como diuréticos, además de sugerir limitar el consumo de sal. Para muchos pacientes, esta combinación ayuda a supervisar la gravedad y la continuidad de los síntomas de la enfermedad de Ménière.

2. Tratamientos no invasivos

Varias personas con esta patología se pueden beneficiar de terapias y métodos no invasivos. Los dos principales son la rehabilitación y la implantación de un audífono.

La terapia de rehabilitación vestibular podría prosperar notoriamente la estabilidad de las personas aquejadas de episodios de vértigo.

Los audífonos para el oído perjudicado por la enfermedad de Ménière puede mejorar la audición del paciente. Es fundamental que el médico derive a un audiólogo a fin de que observe cuáles son las más utilizadas opciones de audífonos para el paciente en su caso.

3. Inyecciones del oído medio

En algunos pacientes son necesarias intervenciones mucho más invasivas, entre ellas inyecciones en el oído medio. Se inyectan fármacos en el oído medio que después van a ser absorbidos por el oído interno, mejorando los síntomas socios al vértigo. Los fármacos que se utilizan en estas técnicas son los próximos.

3.1. Gentamicina

La gentamicina es un antibiótico tóxico para el oído interno. Esta sustancia disminuye la función de equilibrio del oído, realizando que sea el oído no perjudicado el que asuma la responsabilidad del equilibrio. Se considera un régimen arriesgado puesto que existe el riesgo de agudizar la pérdida auditiva.

3.2. Esteroides

Esteroides como la dexametasona pueden contribuir a supervisar los ataques de vértigo en algunos pacientes. En el caso concreto de este fármaco, esta sustancia es menos efectiva que la gentamicina pero es menos posible que agrave la pérdida auditiva.

4. Intervenciones quirúrgicas

La cirugía es un recurso usado cuando la enfermedad de Ménière es grave y desgastante y se ha comprobado que los otros tratamientos no asisten. Entre los métodos quirúrgicos para tratar esta enfermedad tenemos los siguientes.

4.1. Procedimiento de saco endolinfático

Como vimos antes, el saco endolinfático se encarga de regular los escenarios de la endolinfa. En la enfermedad de Ménière, esta composición está modificada, motivo por el cual un trámite terapéutico radica en descomprimir esta estructura lo que puede achicar el exceso de líquido. En algunos casos, esta intervención quirúrgica se combina con la colocación de un tubo que drena el exceso de líquido del oído interno.

4.2. Laberintectomía

En la laberintectomía se quita la porción del equilibrio del oído de adentro, consistiendo en un régimen muy belicoso puesto que se pierde tanto la función auditiva como el sentido del equilibrio del oído perjudicado. Este procedimiento solo se realiza cuando ahora hay pérdida total en ese oído.

4.3. Sección del nervio vestibular

Para finalizar, una de los tratamientos quirúrgicos para corregir la patología de Ménière es la sección del nervio vestibular. Esencialmente, consiste en recortar el nervio que conecta el equilibrio y los sensores de movimiento en el oído de adentro con el cerebro. Se aplica con la intención de proteger la audición en el oído perjudicado, pero descartando el sentido de equilibrio del oído perjudicado.

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