Los 4 géneros de Sexólogos (especialidades y inconvenientes que tratan)

Pese a encontrarnos en pleno siglo XXI, todo lo que tiene que ver con la sexualidad humana sigue siendo, por desgracia, tema tabú. Nos cuesta todavía charlar sin tapujos del sexo, de las relaciones íntimas y de nuestra relación con la sexualidad. Pero por mucho estigma que la rodee, la sexualidad forma parte de nosotros desde el instante en que nacemos, evolucionando durante la vida.

Una evolución marcada por fenómenos sicológicos, sociales, conductuales, sentimentales y sentimentales realmente fuertes que hacen que el planeta del sexo y, por consiguiente, nuestra relación con él, sea impresionantemente complejo. De ahí que, en ocasiones, recibir atención profesional en este aspecto de nuestra vida pueda ser esencial.

Fobias sexuales, eyaculación precoz, impotencia, inseguridades, parafilias, vaginismo, adicciones sexuales, inconvenientes de pareja… En estas y muchas otras situaciones, la figura de un sexólogo o una sexóloga se transforma en escencial, pues es la persona formada para tratar problemas vinculados con la sexualidad y para sugerir educación en este campo de la vida humana.

Pero, ¿todos los sexólogos son iguales? No. Ni mucho menos. Dependiendo de su capacitación, existen distintas clases de sexólogos que están capacitados para emprender inconvenientes concretos vinculados con la sexualidad humana. Y en el artículo de hoy, además de comprender qué es la Sexología y qué estudios se necesitan para convertirse en profesional de exactamente la misma, veremos qué géneros de sexólogos y sexólogas existen, realizando énfasis en sus especialidades y inconvenientes que tratan.

¿Qué es la Sexología y qué hay que estudiar para ser sexólogo?

La Sexología es la especialidad en las ciencias de la salud que estudia la sexualidad humana en sus puntos, siendo, en resumen, la ciencia del sexo. De sexare (sección) y logia (ciencia), es la rama del conocimiento que estudia todo aquello que tiene que ver con el hecho de ser, sentirse y expresarse como hombre o mujer, aparte de todo lo relativo a las relaciones sexuales entre personas de diferente o del mismo sexo.

Si bien sus antecedentes históricos se remontan a la Edad Vieja, con escritos sexuales tan célebres como el Kama Sutra, la Sexología nace como tal en el año 1867, instante en el que Elizabeth Osgood Goodrich Willard acuñó el término, marcando el comienzo de una disciplina que, más allá de su relativa corta edad, ha evolucionado bastante a lo largo de la historia.

Hoy día, la Sexología estudia el hecho sexual humano desde una visión social y cultural, fisiológica, clínica, investigativa, genética y antropológica. Tiene, ya que, un claro ingrediente multidisciplinar, al englobar múltiples ramas del conocimiento para de esta forma comprender la naturaleza de la sexualidad y, más que nada, atender de la manera más óptima viable los inconvenientes o trastornos que las personas puedan sufrir con relación a su sexualidad.

En resumen, la Sexología es la ciencia que analiza el accionar sexual humano desde un criterio tanto psicológico como fisiológico. Y merced a la conciencia global sobre la relevancia de respetar la independencia sexual de la gente, hablamos de una disciplina que está en auge. Así, formarse como sexólogo o sexóloga es una gran iniciativa mientras que nos apasione este mundo.

Pero, ¿qué formación hay que recibir para ser sexólogo? A no ser que haya alguna excepción que no conocemos, no existe una carrera o grado universitario como tal en Sexología. Por ende, no es posible transformarse en sexólogo con una carrera común. Pero sí que existen diversos másteres que dan la formación oficial para poder ejercer como profesional de la Sexología.

La mayor parte de estos másteres tienen requisitos de ingreso, singularmente en lo que a formación universitaria previa se refiere. Están pensados especialmente para licenciados en Psicología, pero asimismo son con perfección indicados para estudiantes que hayan cursado Medicina, Ciencias de la Educación, Educación Popular o Trabajo Social. Por consiguiente, la vía para ser sexólogo o sexóloga es cursar uno de estos grados universitarios (ciertos permiten el ingreso desde cualquier carrera siempre y cuando se haga una capacitación anterior al máster) y después cursar el máster en Sexología.

Un máster que formará a los futuros sexólogos para realizar sus primordiales funcionales como profesionales de la sexualidad humana: actuar como terapeutas de pareja, ejercer como terapeutas sexuales, promover la salud sexual de sus pacientes, dar educación en sexualidad, abordar los trastornos vinculados a la realidad sexual e inclusive trabajar como estudioso.

Todas y cada una estas funcionalidades hacen de los sexólogos y sexólogas piezas claves del presente y futuro de la sociedad, ya que la Sexología es absolutamente necesaria para promover el derecho fundamental que es la salud sexual, establecer programas de educación sexual y responder a la demanda de atención clínica en temas de sexualidad.

¿Qué clases de sexólogos existen?

Un sexólogo es, como vimos, el profesional formado en Sexología para valorar y tratar los problemas relativos a la sexualidad de la gente. Pero como asimismo hemos analizado, nuestra especialidad tiene una naturaleza multidisciplinar. Por eso haya diferentes ramas en la Sexología que hacen que haya diferentes tipos de sexólogos. Observemos sus especialidades y qué inconvenientes tratan.

1. Educador sexual

Hemos comenzado este artículo diciendo que, lamentablemente y pese a estar en pleno siglo XXI, la sexualidad humana todavía es, en buena medida, tema tabú. Ya que bien, los educadores sexuales son los profesionales que luchan para acabar con este estigma, derrumbar los mitos relativos al sexo y, al fin y al cabo, educar en sexualidad.

En este contexto, un educador sexual es el sexólogo especializado en la formación en sexualidad humana. Dirigiéndose a distintos grupos de población (en dependencia del objetivo) y empleando canales de comunicación específicos (por servirnos de un ejemplo, talleres o charlas), los educadores sexuales forman a la gente a fin de que comprendamos conceptos como la feminidad, la masculinidad o la transexualidad, de esta forma para educarnos en métodos anticonceptivos, dependencia sensible, maltrato psicológico en la pareja, identidades sexuales, el coito, etc.

Así pues, estos sexólogos, mediante la educación sexual que dan, tienen el objetivo de acabar con los estereotipos, conseguir que la población tenga una vida sexual segura y emocionalmente plena, combatir contra los estigmas, mitos y leyendas urbanas relacionadas al sexo y, al fin y al cabo, hacer que, a nivel social, la vida sexual sea algo de lo que enorgullecerse.

2. Sexólogo experto en trastornos sexuales

Con una capacitación anterior por norma general en Psicología, un sexólogo especializado en trastornos sexuales es aquel que tiene la formación para diagnosticar y tratar los inconvenientes vinculados a la vida sexual que tienen su origen en trastornos psicológicos. Esto es, son expertos de la salud psicológica con la meta de revertir los problemas que han entorpecido la vida sexual de un individuo y de esta forma lograr que logre volver (o que por fin consiga) disfrutar de su sexualidad.

La eyaculación precoz, las fobias sexuales, el vaginismo, las parafilias, la disfunción eréctil, la anorgasmia, los traumas sicológicos, dispareunia (malestar y dolor físico antes, durante o tras el coito), inseguridades por homofobia o transfobia, adicciones sexuales… Todos esos trastornos que, más allá de que pueden tener un ingrediente físico, tienen su origen en modificaciones psicológicas, son abordados por estos sexólogos.

El miedo, la preocupación por no ser suficientemente bueno, la baja autoestima, los problemas de seguridad, los traumas del pasado… Son muchos los desencadenantes de estos trastornos que, si bien tienen la posibilidad de aparecer a cualquier edad, son singularmente comunes en adultos jóvenes. De hecho, una investigación de 2016 publicado en Journal of Adolescent Health reveló que el 33% de los jóvenes de entre 16 y 21 años habían experimentado algún inconveniente sexual en el último año.

En este contexto, el papel de estos sexólogos se hace fundamental. No solo pues los trastornos sexuales son muy comunes y gozar absolutamente del sexo se encuentra dentro de los mayores bienestares de la vida, sino porque, de no accionar, estos tienen la posibilidad de cronificarse e incluso moverse a otros campos de la vida. El sexo es salud.

3. Sexólogo de lesiones orgánicas

Con una formación anterior en Medicina, los sexólogos de lesiones orgánicas son aquellos expertos en el tratamiento de problemas sexuales que no están vinculados a trastornos psicológicos, sino a anomalías de la salud físicas que se traducen en daños en el aparato reproductor o en adversidades para tener una vida sexual plena.

Se habla, pues, de médicos que no se focalizan en los problemas psicológicos que derivan en trastornos sexuales (o sea misión de los sexólogos precedentes, que tienen una formación en Psicología), sino más bien de las patologías del aparato reproductor o trastornos en otro sistema del cuerpo que, sin embargo, tienen síntomas que afectan a la sexualidad de la persona.

Estos sexólogos están formados y capacitados para diagnosticar semejantes trastornos y prestar los tratamientos farmacológicos, de rehabilitación e inclusive quirúrgicos necesarios para curarlos y así poder, dentro de lo posible, que el paciente recupere la normalidad en su vida sexual.

4. Sexólogos de pareja

Con una capacitación previa por norma general en Psicología, los sexólogos de pareja son aquellos expertos de la salud psicológica que abordan los inconvenientes de sexualidad que implican no a un individuo aislada, sino a la pareja en sí. En este contexto, estos sexólogos identifican qué inconvenientes puede haber en la intimidad de la relación que están afectando al sexo en la pareja para de esta manera, junto a ellos, resolverlos.

Su figura se hace esencial, ya que el sexo es, en mayor o menor medida en dependencia de cada relación, algo fundamental en la vida en pareja. Y problemas en él pueden terminar menguando la relación, creando tensiones e incluso siendo fundamento de separación. Los sexólogos de pareja desarrollan terapias para de esta forma solucionar los problemas que llevaron a esta situación y/o regresar a despertar, en la pareja, la llama de la pasión.

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