15 consejos para quitar el flato (y eludir que aparezca)

El cuerpo humano es, sin duda, una verdadera proeza de la naturaleza. Somos una máquina casi impecable. Y mencionamos “prácticamente” porque, de todos modos, hay muchos instantes en los que descubrimos que estamos muy lejos de la perfección. Singularmente cuando ponemos el organismo al máximo.

El deporte, indudablemente, es algo esencial para la salud. Las ventajas que tiene en la salud psicológica y física son innumerables. Pero en el mundo de la actividad física, los ejercicios intensos que impliquen correr pueden provocar ciertos problemas. Al final de cuenta, nuestro cuerpo, más allá de situaciones de escapada, no está hecho para correr.

Y es aquí donde entra en juego el (por desgracia) famoso flato, conocido en ciertos países latinoamericanos como vaso o mal de caballo, un mal agudo y punzante en la parte del costado del abdomen que surge en el momento en que, al practicar un deporte intenso (y en especial si charlamos mientras que corremos), el estómago roza con el peritoneo.

Todos lo hemos experimentado alguna vez y sabemos de manera perfecta lo desagradable que es. Pero, ¿no hay forma de quitarlo de manera rápida en el momento en que aparece? ¿Y de eludir que brote el flato? Naturalmente que sí. Y en el artículo de hoy, aparte de comprender qué es el flato y por qué aparece, ofreceremos los más destacados consejos tanto para eliminar para evitar el flato. Empecemos.

¿Qué es el flato y por qué razón hace aparición?

El flato es un mal agudo y punzante en la parte del costado del abdomen que surge a veces cuando practicamos ejercicio físico, consistiendo, a nivel más técnico, en una congestión venosa abdominal. Se conoce asimismo como mal abdominal transitorio y habitualmente hace aparición en disciplinas deportivas de determinada intensidad y con movimientos de tronco repetitivos, como tienen la posibilidad de ser todos esos deportes que impliquen correr.

Es común que se muestre frente a un cambio de ritmo o, sobre todo, si charlamos o hablamos con alguien mientras que practicamos el ejercicio. Se estima que el dolor hace aparición por el roce del estómago con el diafragma (el músculo ubicado bajo los pulmones y con forma de bóveda que se contrae a lo largo de la inspiración para facilitar el desarrollo de respiración) o con el peritoneo (la membrana serosa que recubre el interior de la cavidad abdominal).

De todas formas, esto no enseña por qué el flato puede aparecer a lo largo de la natación, ya que hay poca (o ninguna) fuerza hacia abajo que logre ocasionar este roce. Pero en líneas generales, se cree que el flato es esto. Mal por el roce entre el estómago y el diafragma o el peritoneo.

Aun así, por sorprendente que parezca, las causas detrás del flato prosiguen siendo bastante desconocidas. O sea, entendemos (o suponemos) que el mal aparece por este roce que comentamos, pero el origen del flato es, en parte, un secreto. De todas formas, hay diferentes teorías sobre por qué hace aparición.

Una de ellas es que surge por un aporte insuficiente de sangre al diafragma (isquemia diafragmática), el músculo que, como vimos, está involucrado en la respiración. Esto podría argumentar los problemas de roce, pero no da contestación a por qué el dolor punzante típico se siente en la zona abdominal.

Otra es que surge por afectación a los ligamentos del diafragma, esto es, inconvenientes en los haces de tejido conjuntivo que unen las vísceras internas al diafragma. Estas alteraciones ligamentosas harían que el diafragma tuviese que soportar el empuje de los órganos situados por debajo del mismo y explicaría que, al tener el estómago lleno, el peligro de flato fuera mayor, ya que este tiene más peso.

Otra es que el estómago puede inflamarse o sencillamente que, al estar lleno, roza con el peritoneo, la la membrana serosa que cubre el interior de la cavidad abdominal, ocasionando su irritación y coherente dolor.

Sea como sea y pese a que las causas no estén bastante visibles, sí que conocemos causantes de riesgo para su aparición: charlar mientras se practica el deporte, respirar incorrectamente, beber o comer justo antes de (o a lo largo de) entrenar la actividad física, llevar a cabo cambios bruscos de ritmo, acelerar la respiración, falta de oxígeno, fatiga muscular, rigidez en ciertos músculos, la mala postura de la columna vertebral… Por este motivo, más allá de no comprender su origen, como sí que conocemos los primordiales desencadenantes, sí que entendemos de qué manera quitarlo y cómo achicar las posibilidades de que se muestre.

¿Cómo puedo eliminar el flato? ¿Y eludir que aparezca?

El flato es especialmente común en deportistas jóvenes y se sabe que hay determinadas características anatómicas, fisiológicas y mecánicas con las que nacemos que influyen positiva o de manera negativa en su aparición. Por este motivo, pese a que haya una parte que no tenemos la posibilidad de supervisar, es importante entender de qué formas podemos quitar y evitar que se muestre el flato. Veamos consejos para las dos cosas.

1. ¿De qué manera eludir que aparezca el flato?

Como bien dicen, es mejor impedir que sanar. Así, antes de aprender las estrategias para quitar el flato en caso de que “ataque” en medio de nuestra sesión deportiva, veremos de qué manera evitar que este surja. Estos son los más destacados consejos para prevenir el flato.

1.1. No comas a menos de 2 o tres horas para practicar deporte

Como hemos dicho, tener el estómago lleno mientras que hacemos deporte se encuentra dentro de los causantes de riesgo más esenciales. Así, para impedir la aparición del flato, es esencial dejar bastante tiempo para llevar a cabo la digestión y tener el estómago lo más vacío viable. Que no quiere decir que no tengamos energía. De hecho, ahora vamos a hablar de la nutrición.

1.2. Impide alimentos con mucho azúcar, grasa y sal

Es importante eludir que las comidas previas al deporte sean ricas en azúcar, grasas y sal. Todos estos nutrientes incrementarán el peligro de que surja este mal. En cambio, deberíamos decantarse por hidratos de carbono de lenta asimilación, es decir, carbohidratos complejos como el pan, la pasta, el arroz, la avena…

1.3. Bebe mucho pero a pequeños sorbos

Hidratarse es esencial. De hecho, la deshidratación se encuentra dentro de las principales causas tras los espasmos musculares. Pero, ¿de qué forma encontramos la estabilidad entre beber poco para no completar el estómago pero tomar lo suficiente para estar hidratados? Pues, básicamente, no tomando de golpe, sino más bien bebiendo múltiples ocasiones pero a pequeños sorbos. Así, no llenamos de cuajo el estómago pero sí mantenemos la hidratación incesante.

1.4. Impide las bebidas con gas

Las bebidas con gas pertenecen a los peores contrincantes no solo para la salud por norma general, sino más bien para la aparición del flato. Estas causan una mayor pesadez de estómago y, juntamente con sus escenarios altos de azúcar, acrecientan bastante el riesgo de flato. Así pues, antes de

1.5. Intenta no apresurar demasiado la respiración

Respirar agitadamente es uno de los más importantes desencadenantes del flato, pues impulsa el roce del diafragma con el estómago. Así pues, dentro de las opciones, tienes que procurar supervisar la respiración, haciéndolo de manera lenta y evitando acelerarla.

1.6. No hables mientras practicas el deporte

Conversar con alguien mientras hacemos deporte es también uno de los más importantes desencadenantes, ya que incrementa el peligro de roces diafragmáticos y una desestabilización de la respiración. Por ello, cuando hagamos ejercicio, silencio.

1.7. Haz estiramientos en la zona abdominal

Singularmente si poseemos tendencia a sufrir flato, lo destacado es efectuar un buen calentamiento e integrar, en esta rutina, ejercicios para estirar los músculos de la región abdominal. Esto reducirá mucho el riesgo de que surja el flato y puedes conseguir estiramientos de manera fácil en vídeos de Youtube.

1.8. Coge mucho más forma física

Como hemos dicho, respirar agitadamente es uno de los desencadenantes detrás del flato mucho más importantes. ¿Solución? Coger mucho más forma física. En el momento en que estamos preparados físicamente y contamos fondo, respiramos con mayor normalidad y regularidad, sin aceleraciones. De ahí que, cuanta mayor sea nuestra preparación, más extraño sea que el flato ataque.

1.9. Mantén una adecuada postura

La posición corporal es primordial en lo que a respiración tiene relación. Por ello, es fundamental que, durante la práctica del ejercicio, sostengamos la columna vertebral recta. De lo contrario, tenemos la posibilidad de forzar demasiado la musculatura abdominal y puede manifestarse el flato.

2. ¿De qué manera eliminar el flato?

Pero naturalmente, estos consejos de prevención no son 100% eficaces y posiblemente, si bien reducirán el peligro de aparición del flato, va a haber veces en las que este mal punzante y agudo nos atacará en la mitad de la actividad física. Pero no pasa nada. Asimismo hay consejos para eliminar el flato. Veámoslos.

2.1. Presiona de forma fuerte la región abdominal

Cuando hace aparición el flato, la primera cosa que tienes que llevar a cabo es presionar con fuerza (con dos dedos está especial) la zona abdominal donde esté localizado el mal. Puedes apretar poderosamente y, si quieres, aprovechar para masajear un tanto la región. Las dos cosas asistirán a que la musculatura se relaje.

2.2. Llena los pulmones de aire

Más tarde, el próximo paso tiene que ser atestar los pulmones de aire (mientras sostienes apretada la zona abdominal que te duele) y exhalar de forma lenta. Realizando esta inspiración profunda mientras aprietas la región con mal proseguirás ayudando a que la musculatura tienda a la relajación.

2.3. Disminuye la intensidad (e incluso detente)

Llegados a este punto, es momento de la pausa. Explora tu cuerpo y piensa en qué estado te hallas. Y en dependencia del dolor, puedes elegir o por achicar la intensidad o por detenerte totalmente. Lo único que no es una opción viable es proseguir la actividad con normalidad, ya que la musculatura seguirá tensa. O frenar un tanto o detenerte. Lo que creas que sea mejor.

2.4. Respira de manera regular

En el momento en que reprendas la marcha (habiéndote detenido o sencillamente aminorado el ritmo), es importante que, a pesar del dolor, no respires agitadamente. Esto solo empeorará la situación. Puede aun parecer que respirando rápido se siente menos mal, pero no traerá nada bueno. Si bien cueste, es esencial controlar la respiración y hacerlo regularmente.

2.5. Inclínate hacia enfrente

Si el dolor persiste, regresa a detenerte. Prueba ahora a, mientras prosigues intentando respirar con normalidad y de forma profunda, inclinarte hacia delante. Así, respirando estando inclinado, el diafragma se estirará y se va a mejorar la circulación del aire por los pulmones. Quédate así el tiempo que precises.

2.6. Para finalizar, estira el tronco hacia atrás

Cuando vayas a levantarte y recuperar la situación, antes de volver a la posición normal y amonestar la actividad, estira el tronco hacia atrás levantando un brazo al aire. De este modo, relajarás todavía más la musculatura. Seguramente, siguiendo estos pasos, el flato desaparece en un abrir y cerrar de ojos.

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