21 especificaciones y de qué forma reconocerlas

Ninguna familia es perfecta. Siempre y en todo momento hay algo que nos impide decir con rotundidad que nuestra niñez fue absolutamente feliz ya que alguna discusión, comentario no apto o tensión sensible enturbió algún que otro día de nuestra niñez.

Esto no significa que todas y cada una de las familias sean malas, sino son humanas. No es posible tener una familia perfecta y feliz, y quien afirme eso se engaña a sí mismo y a el resto. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya familias disfuncionales y tóxicas.

Son múltiples las especificaciones que tenemos la posibilidad de detectar en la familia narcisista. A lo largo de los siguientes parágrafos, vamos a ahondar en los roles, el desarrollo, la composición y forma de entender las relaciones intrafamiliares de esta clase disfuncional de familia.

Familias narcisistsa: peculiaridades en común y de qué forma reconocerlas

Más de una vez nuestra familia hizo o dicho algo que no nos ha gustado. Todos contamos alguna espinita clavada, algo que nos hicieron nuestros progenitores que nos impide hablar de nuestra infancia como un periodo absolutamente feliz. Absolutamente nadie es perfecto y las familias lo son menos, una situación que no quiere decir que todas y cada una ellas sean disfuncionales ni malas, sino que evidencia dado que en todas las familias ocurren cosas buenas y cosas malas, superando la adversidad en el momento en que esta se presenta.

No hay ninguna familia que viva feliz y en paz todos y cada uno de los días de su vida, ya que en la vida hay altibajos y los núcleos familiares se ven influidos por ellos. Sin embargo, sí que hay familias mejores y peores, y las narcisistas son ejemplo de esto. Son familias donde el daño es muy profundo y recurrente que se identifican por la rigidez, la culpabilización, la manipulación sensible y un criticismo sin corazón.

Una familia narcisista es aquella en la que las necesidades de los progenitores se encuentran en el centro y se estima que los pequeños las satisfagan, patrón inverso al propio de una familia saludable. En vez de ser el padre o la madre quien actúa como un modelo familiar saludable y apoya a los hijos y fomentar su avance, son los propios niños quienes ejercitan estos papeles. Todo lo mencionado da lugar a un entorno en el que hay negligencia, abusos y negación de los mismos, expectativas poco realistas, falta de empatía y enfrentamientos permanentes.

Las características de las familias narcisistas son variadas y en los próximos apartados las observaremos profundizando en los permisos, los procesos de capacitación y reglas silenciosas presentes en ellas.

Los roles en la familia narcisista

En la familia narcisista podemos admitir varios roles llevados a cabo por sus miembros. Cada familiar ayuda a su forma en dotar a la familia de toxicidad y disfuncionalidad, pero lo que provoca que esta sea una familia narcisista es sin duda la presencia de un narcisista principal quien hace que la familia gire en torno a él.

1. Narcisista principal

Este rol lo frecuenta desempeñar uno de los progenitores, soliendo ser el padre. El narcisista arrastra una herida sensible profunda, cuyo origen se remonta en la niñez, que hizo que se desarrolle una personalidad magnífica, perfeccionista, intolerante con los fallos. Como su autoconcepto y autovaloración son muy frágiles, el narcisista principal necesita destacar las desgracias y debilidades extrañas para mantener su ego prominente.

Añadido a esto, este personaje usa a sus hijos y cónyuge tal y como si fueran un tablero de ajedrez, asignándole roles a su conveniencia y, si no se hacen lo que él o ella desea, surge el enfrentamiento. Es por ello que sus hijos pasan buena parte del tiempo pensando en de qué manera evitar tales conflictos con su padre o madre y evitar su despiadada y ácida furia.

El narcisista primordial le viene que ni zapato este nombre. Toma como prioridad sus propias necesidades, después las de los demás si piensa algún género de beneficio. Desde este tipo de pensamiento va construyendo un accionar abusivo, negligente y nefasto para la vida en familia y en pareja. Si alguien se atreve a confrontarlo y se rebela contra él o ella, no es capaz de comprender semejante ingratitud y descarga su íra y paranoia contra el disidente.

2. Codependiente

El codependiente podría ser asimismo el cómplice del narcisista. Es el que posibilita la conducta del narcisista principal y acostumbra recaer sobre la figura del cónyuge o uno de los hijos, sobre todo el más mayor. Son esas personas que desean transmitir el mensaje de “no pasa nada”, que todo lo mencionado es normal, negando el visible hecho de que se está en una familia con unas dinámicas tóxicas y abusivas, muy frecuentemente incurriendo en maltratos verbales, psicológicos y físicos.

El codependiente tiene tan poca autoestima que le lleva a admitir una supuesta pequeñez en frente de la grandiosidad de la que el narcisista primordial hace gala, si bien no sea más que testera. Los codependientes reciben un trato manipulador, alternándose el modo amable con el abuso y la vejación.

3. Monos voladores

Los monos voladores suelen ser los hijos u otros familiares. Son los familiares que aceptan el trabajo sucio de la familia narcisista, consistiendo en uno o mucho más familiares que buscan la crítica y el enfrentamiento activamente. Generan y sostienen tensión motivados por el principio del “divide y vencerás”.

Son especialistas en crear bandos, generando situaciones de dos o más contra uno. Los implicados en estos enfrentamientos cambian con el paso del tiempo y tras cada crisis, escogidos por estos monos voladores tanto por cuenta propia como guiados por el narcisista primordial. Podría decirse que son pequeños narcisistas, aprendices del maestro el narcisista primordial.

4. Niño dorado

Su nombre lo afirma todo. El niño dorado es el favorito, el idealizado por el padre o madre narcisista, hecho a imagen y semejanza de los anhelos que tiene su progenitor. Cumple con todo lo que el narcisista le solicita, exponiendo obediencia ciega lo cual le piensa el aislamiento de los demás integrantes de la familia, quienes lo ven como el niñito mimado. Sin embargo, asimismo transporta una pesada carga sobre sus espaldas, dado que el mucho más mínimo fracaso, decepción o ápice de pensamiento crítico lo convertirá del preferido al chivo expiatorio.

5. Chivo expiatorio

En las familias narcisistas es primordial la existencia de alguien que ejercite de chivo expiatorio. El sistema patológico elige quien será quien ejercite este papel en función de lo diferente que sea respecto al conjunto o cómo se distancie de lo visto como “el miembro ideal” de la familia. Es posible que sea una persona rebelde, crítica con la familia, o empática hacia aquellas personas víctimas del narcisista principal. Esto causa que sean señalados como los culpables de los inconvenientes, siendo víctimas asimismo del narcisista y sus monos voladores.

6. Hijo neutral

El niño neutral pretende accionar como un muro de contención entre los narcisistas patológicos y el resto de la familia. Quiere hallar que se calmen las cosas y opta por no tomar partido entre unos y otros. Más allá de su neutralidad, en un entorno naturalmente patológico y disfuncional como es el de una familia narcisista, no tomar parte es malsano añadido aparte de que no se puede disfrutar de una aceptable salud mental tratando contener una insoportable situación como es la del castigo psicológico familiar.

7. Hijo perdido

El niño perdido es el hijo invisible, no visto ni tomado en cuenta por sus progenitores. Su estrategia para sobrevivir al narcisismo familiar es la de no hacer ruido, no hacerse notar ni proponer demandas puesto que a pesar de ser ignorado, en este tipo de familias parece que sale más a cuenta que te ignoren que no que se ceben contigo.

Pero pese utilizar una defensa para pasar desapercibido frente a sus padres y evitar ser víctima de los ataques del narcisista principal, esto causa que asimismo sean los que más sufren el drama de la negligencia sensible.

Procesos de formación y cuidado de la familia narcisista

Cada familia es un planeta y esto asimismo se aplica para las familias narcisistas, sin embargo, sí que es cierto que tenemos la posibilidad de detectar una sucesión de procesos compartidos entre este género de conjuntos que provoca que se transformen en patológicos, aparte de sostener los estilos patológicos en las relaciones entre personas.

1. Parentificación

La parentificación es la inversión de roles entre progenitores y también hijos. Entre los hijos, comunmente el mayor, es elegido para efectuar tareas que no tocan para su edad, entre ellas las de cuidar de los hermanos, cocinar, ser cómplice e, aun, traer dinero a casa.

La parentificación supone una grave limitación de las libertades y derechos de los pequeños y jovenes que trae consigo un enorme daño a nivel psicológico, puesto que el joven se siente fallido al no poder comportarse como un niño de su edad. Es posible que se sienta particular o más esencial en el transcurso de un tiempo, pero de mayor sufrirá las secuelas, entre ellas el creer que el amor tienen que ganárselo haciendo un trabajo.

2. Luz de gas

La luz de gas es un accionar tristemente frecuente. Consiste en llevar a cabo dudar a otra persona de sus propias percepciones de la realidad, hallar hacer que crea que tiene un trastorno mental o algún género de disfunción cognitiva, mostrándole una realidad retorcida o distorsionada en función de lo que el narcisista primordial quiera hallar. Es, sin lugar a dudas, una muestra de abuso psicológico.

3. Proyección

La proyección radica en ver en otra gente pensamientos, sentimientos, reacciones y creencias que en realidad son de uno mismo, pero que no se está preparado en admitir ni admitir. La proyección es habitual en el narcisista, puesto que no hay nada que distorsione la percepción de uno mismo que la propia vanidad.

4. Difamación

Las campañas de difamación son recurrentes en las familias narcisistas, permanentes cuya única variable es la víctima y el motivo por el que se la difama. Chismorreos, mentiras, comentarios peyorativos… comportamientos propios de un patio de recreo con jovenes malcriados pero perpetrados por progenitores hijos.

La razón detrás puede ser muy diversa, pero tiende a ser común la venganza por haberse sentido insultado o temor a que la víctima desenmascare algún fallo que cometió el narcisista principal y que eche a bajo su poder manipulador.

5. Idealización y devaluación

En las familias narcisistas son recurrentes las situaciones de rivalidad insana. Los padres o hijos narcisistas buscan dividir y confrontar a sus hijos, hermanos y demás integrantes de la familia para de esta manera controlarlos mejor. Una de las mejores tácticas para ello es idealizar a unos y devaluar a otros, o lo que es exactamente lo mismo, beneficiar a unos y destrozar a otros.

Por una parte tenemos que exageran las bondades de unos hijos, alardeando de ellos delante de los demás retoños, mientras que por el otro aplican tácticas de devaluación como criticar, culpar, humillar y avergonzar a esos hijos que se les ha cogido manía y se convirtieron en los chivos expiatorios. Sea como sea, en ambos casos el narcisista es inútil de ver de manera objetiva cómo es la persona a la que están idealizando y de qué manera es la que están devaluando.

¿De qué manera reconocer a una familia narcisista?

Finalmente vamos a ver una sucesión de reglas y hábitos que regulan el funcionamiento de la familia narcisista, los que nos pueden ser útil para reconocer a este tipo de núcleos familiares.

Las reglas sigilosas que vienen a continuación son el resultado del arduo trabajo efectuado por la educadora y periodista Julie L. Hall, autora del libro “The Narcissist in Your Life: Recognizing the Patterns and Learning to Break Free”, un libro que ha ayudado a una cantidad enorme de personas a liberarse de sus ámbitos familiares narcisistas.

1. Aceptación condicional

Para poder la aceptación de sus progenitores, los niños tienen que realizar lo que los adultos les ordenan, cumpliendo con la narrativa familiar y el sistema de valores. Cualquier aspecto que difiera de lo que se espera de ellos, por muy nimio que sea, es rechazado y también, aun, patologizado.

2. Sumisión

Los narcisistas primordiales esperan que el resto de la familia se someta a sus designios, sin importar lo más mínimo si sus peticiones son totalmente arbitrarias, crueles y despectivas hacia la salud psicológica y física de las personas a las que le está pidiendo el favor.

3. Siempre hay chivo expiatorio

Todas las familias narcisistas tienen un chivo expiatorio. En el momento en que el padre pierde su trabajo, la madre quema la comida, un hermano pequeño rompe un juguete… sea cual sea lo que haya pasado, alguien debe pagar el pato, si bien no tenga nada que ver en lo más remoto. El chivo expiatorio debe aguantar la carga del resto, sus fracasos e infelicidad, así como el autodesprecio proyectado del narcisista principal.

4. Accidentes vistos como debilidades

El mucho más mínimo error, por muy accidental y también inconsciente que haya sido, es visto como una debilidad que hará que el narcisista principal trate a quien lo haya cometido de forma vergonzosa y humillante, aun por múltiples años.

5. Parcialidad absoluta

En estas familias es prácticamente imposible mantener una postura neutral ya que sus integrantes se ven inmersos en dinámicas de “o andas conmigo o andas contra mí”. Si no andas del lado del narcisista dominante él siempre te lo echará en cara.

Procurar no tomar parte siendo adulto en esta clase de familias es difícil, pero viable, lo que no lo es tanto es cuando se es un niño y se debe tomar parte hacia uno de los 2 progenitores, un hermano u otros integrantes de la familia.

6. Nunca hay bastante amor y respeto para todos

El amor y el respeto son elementos limitados en las familias narcisistas. Los padres narcisistas solo invierten este tipo de elementos en su hijo favorito o a quien consideren digno de amor y respeto. No hay término medio: si respetan a un hijo le faltan el respeto a los demás.

7. Represión de conmuevas

Las conmuevas son vistas como un signo de debilidad y son reprimidas en las familias narcisistas. A pesar de que los sentimientos nos hacen humanos, ayudándonos a conectar y amoldarnos al contexto popular, en este género de familias se consideran una exhibe de egoísmo y egocentrismo.

Esto, no obstante, es distinto en el momento en que las expresa el narcisista principal, la única persona considerada por sí solo como digna de manifestar sus inquietudes, conmuevas y opiniones, aunque esto suponga faltarle al respeto a sus familiares.

8. Detonaciones de furia del narcisista principal

Los miembros de la familia deben tragar y aguantar las explosiones de ira del narcisista primordial, caracterizadas por ser irracionales y también injustificadas. Se comporta de manera déspota con sus hijos, independientemente de la edad que estos tengan o de su nivel de comprensión de lo que el narcisista les atribuye haber hecho. Estos ataques intensos de ira desproporcionada son alarmantes, viable síntoma de trastorno mental.

9. Negación constante de los abusos

En las familias narcisistas, pese a disponer de un extenso historial de momentos llenos de tensión y abusos, estos son de manera sistemática negados, especialmente por el narcisista dominante. Es habitual que incluso llegue a sostener que verdaderamente su familia es sana y funcional, el ejemplo de familia impecable, pese a los evidentes problemas que hay en ella materializados en:

Deja un comentario