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Cáncer y dieta 101: ¿Cómo afecta su dieta al cáncer?

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo (1).

Sin embargo, las investigaciones muestran que los cambios simples en el estilo de vida, como una dieta saludable, pueden prevenir del 30 al 50% de todos los cánceres (2, 3).

Existe una creciente evidencia de que ciertos hábitos alimenticios aumentan o disminuyen el riesgo de cáncer.

Además, se cree que la dieta juega un papel importante en el tratamiento y manejo del cáncer.

Este artículo explica todo lo que necesita saber sobre la relación entre la dieta y el cáncer.

Demasiada comida aumenta el riesgo de cáncer

Es difícil demostrar que ciertos alimentos causan cáncer.

Sin embargo, los estudios observacionales han demostrado repetidamente que consumir grandes cantidades de ciertos alimentos puede aumentar el riesgo de cáncer.

Azúcares y carbohidratos refinados

Los alimentos procesados ​​con alto contenido de azúcar, bajos en fibra y bajos en nutrientes se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer (2).

Específicamente, los investigadores encontraron que las dietas que aumentan los niveles de azúcar en sangre aumentan el riesgo de varios tipos de cáncer, incluido el cáncer de estómago, el cáncer de mama y el cáncer de colon (4, 5, 6, 7).

Un estudio de más de 47,000 adultos encontró que las personas con una dieta alta en carbohidratos refinados tenían casi el doble de probabilidades de morir de cáncer de colon que las personas con una dieta alta en carbohidratos refinados (8).

Los niveles elevados de azúcar en sangre y de insulina se consideran factores de riesgo de cáncer. Se ha demostrado que la insulina estimula la división celular, promueve el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y dificulta su destrucción (9, 10, 11).

Además, los niveles altos de insulina y glucosa en la sangre pueden causar inflamación en el cuerpo. A largo plazo, esto puede provocar un crecimiento celular anormal y posiblemente cáncer (9).

Esta puede ser la razón por la que las personas con diabetes (una enfermedad caracterizada por niveles altos de glucosa e insulina en la sangre) tienen un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer (12).

Por ejemplo, si tiene diabetes, su riesgo de cáncer de recto es 122% más alto (13).

Para prevenir el cáncer, limite o evite los alimentos que aumentan los niveles de insulina, como: B. Alimentos ricos en azúcar y carbohidratos refinados (14).

Productos cárnicos procesados

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) considera que la carne procesada es cancerígena y cancerígena (15).

La carne procesada es carne que ha sido procesada a través de procesos como salazón, salazón o ahumado para preservar el sabor. Incluye perros calientes, jamón, tocino, salchichas, salami y embutidos.

Los estudios observacionales han demostrado que existe un vínculo entre el consumo de carne procesada y un mayor riesgo de cáncer, especialmente cáncer de colon (16).

Una revisión de una gran cantidad de estudios encontró que las personas que comían mucha carne procesada tenían un 20-50% más de riesgo de cáncer de colon en comparación con las personas que comían poca o ninguna comida (17).

Otra revisión de más de 800 estudios encontró que consumir solo 50 gramos de carne procesada por día (aproximadamente cuatro rebanadas de tocino o un hot dog) aumentaba el riesgo de cáncer de colon en un 18% (15, 18).

Algunos estudios observacionales también han encontrado una asociación entre el consumo de carne roja y un mayor riesgo de cáncer (19, 20, 21).

Sin embargo, estos estudios a menudo no logran diferenciar entre carne procesada y carne roja cruda, sesgando los resultados.

Varios estudios, que combinan los resultados de varios estudios, han demostrado que la evidencia de un vínculo entre la carne roja cruda y el cáncer es débil y contradictoria (22, 23, 24).

Alimentos recocidos

Cocinar ciertos alimentos a altas temperaturas como freír, asar, estofar, hornear y hornear puede producir compuestos dañinos como aminas heterocíclicas (HA) y productos finales de glicación (AGE) (25).

La acumulación excesiva de estos compuestos dañinos puede causar inflamación y desempeñar un papel en la causa del cáncer y otras enfermedades (26, 27).

Ciertos alimentos, como los alimentos con alto contenido de grasas, proteínas y alimentos altamente procesados, tienen más probabilidades de producir estos compuestos dañinos a altas temperaturas.

Esto incluye carnes, especialmente carnes rojas, algunos quesos, huevos revueltos, mantequilla, margarina, queso crema, mayonesa, mantequilla y nueces.

Para minimizar el riesgo de cáncer, evite quemar los alimentos y elija métodos de cocción suaves, especialmente al cocinar carne, como al vapor, guisado o hervido. Los alimentos en escabeche también pueden ayudar (28).

Productos lácteos

Varios estudios observacionales han demostrado que grandes cantidades de productos lácteos aumentan el riesgo de cáncer de próstata (29, 30, 31).

Aproximadamente 4.000 hombres con cáncer de próstata participaron en el estudio. Los resultados muestran que consumir grandes cantidades de leche entera aumenta el riesgo de progresión de la enfermedad y muerte (32).

Se necesita más investigación para identificar posibles causas y efectos.

Según estas teorías, estos resultados pueden estar relacionados con una mayor ingesta de calcio, factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1) o estrógeno en vacas preñadas, que tienen una asociación más débil con el cáncer de próstata (33, 34, 35).

Resumir Comer alimentos con alto contenido de azúcar, carbohidratos refinados y carnes demasiado cocidas y procesadas puede aumentar el riesgo de cáncer. Además, el aumento del consumo de productos lácteos se ha relacionado con el cáncer de próstata.

Tener sobrepeso u obesidad se asocia con un mayor riesgo de cáncer

Además del tabaquismo y las infecciones, la obesidad es un factor de riesgo importante para el cáncer en todo el mundo (36).

Esto aumenta el riesgo de 13 cánceres, que incluyen cáncer de esófago, colon, páncreas y riñón, así como cáncer de mama posmenopáusico (37).

En los Estados Unidos, los problemas de peso representan aproximadamente el 14% y el 20% de todas las muertes por cáncer en hombres y mujeres, respectivamente (38).

La obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de tres formas:

  • Demasiada grasa corporal puede provocar resistencia a la insulina. Como resultado, sus células no pueden metabolizar la glucosa adecuadamente, lo que hace que se dividan más rápido.
  • Las personas obesas tienden a tener niveles más altos de citocinas inflamatorias en la sangre, lo que puede provocar inflamación crónica y estimular la división celular (39).
  • Las células grasas ayudan a aumentar los niveles de estrógeno y aumentan el riesgo de cáncer de mama y ovario en mujeres posmenopáusicas (40).

La buena noticia es que numerosos estudios han demostrado que la pérdida de peso puede reducir el riesgo de cáncer en personas con sobrepeso y obesidad (41, 42, 43).

Resumir Tener sobrepeso u obesidad es un factor de riesgo importante para muchos tipos de cáncer. Alcanzar un peso saludable ayuda a prevenir el cáncer.

Algunos alimentos tienen propiedades anticancerígenas.

No existe un superalimento que pueda prevenir el cáncer. Por el contrario, una dieta común puede ser más beneficiosa.

Los científicos estiman que la mejor dieta contra el cáncer puede reducir su riesgo en un 70% y también ayudar a curar el cáncer (2).

Creen que ciertos alimentos pueden combatir el cáncer al bloquear los vasos sanguíneos que alimentan el cáncer en un proceso llamado antiangiogénesis (44).

Sin embargo, la dieta es compleja y los efectos anticancerígenos de algunos alimentos dependen de cómo se cultiven, procesen, almacenen y preparen.

Algunos de los principales grupos de alimentos para el cáncer son:

verduras

Los estudios observacionales han demostrado que cuanto mayor es el consumo de verduras, menor es el riesgo de cáncer (45, 46, 47).

Muchas verduras contienen antioxidantes y fitoquímicos que ayudan a combatir el cáncer.

Las verduras crucíferas como el brócoli, la coliflor y el repollo contienen sulforafano, una sustancia que aumenta el tamaño del tumor en ratones en más de un 50%. puede reducir (48).

Otras verduras como los tomates y las zanahorias se han relacionado con menores riesgos de cáncer de próstata, cáncer de estómago y cáncer de pulmón (49, 50, 51, 52).

Fruta

Al igual que las verduras, las frutas contienen antioxidantes y otros fitoquímicos que ayudan a prevenir el cáncer (53, 54).

Una revisión encontró que al menos tres porciones de frutas cítricas a la semana podrían reducir el riesgo de cáncer de estómago en un 28% (55).

linaza

La linaza se ha relacionado con efectos protectores contra ciertos tipos de cáncer e incluso puede reducir la propagación de las células cancerosas (56, 57).

Por ejemplo, un estudio encontró que los hombres con cáncer de próstata que comían 30 gramos, o alrededor de 4 1/4 cucharadas de semillas de lino molidas por día, crecían y se diseminaban más lentamente que un grupo de control (58).

Se obtuvieron resultados similares en mujeres con cáncer de mama (59).

especias

Algunos estudios en probeta y en animales muestran que la canela tiene propiedades anticancerígenas y puede prevenir la propagación de las células cancerosas (60).

Además, la curcumina de la cúrcuma ayuda a combatir el cáncer. Un estudio de 30 días encontró que 4 gramos de curcumina por día redujeron el riesgo de cáncer de colon en un 40% en 44 personas no tratadas (61).

Legumbres y legumbres

Los frijoles y las legumbres tienen un alto contenido de fibra, y algunos estudios han demostrado que consumir más de este nutriente puede prevenir el cáncer de colon (56, 62).

Un estudio de más de 3500 personas encontró que aquellos que comían más legumbres tenían un 50% menos de riesgo de ciertos tipos de cáncer (63).

nuez

El consumo regular de nueces se ha relacionado con un riesgo reducido de ciertos tipos de cáncer (64, 65).

Por ejemplo, un estudio de más de 19,000 personas encontró que aquellos que comían más nueces tenían un menor riesgo de morir de cáncer (66).

aceite de oliva

Muchos estudios han demostrado un vínculo entre el aceite de oliva y un riesgo reducido de cáncer (67).

Los grandes estudios observacionales generales han demostrado que las personas que consumían más aceite de oliva tenían un 42% menos de riesgo de cáncer en comparación con los controles (68).

Ese

El ajo contiene alicina y los estudios de probeta han demostrado que la alicina tiene propiedades anticancerígenas (69, 70).

Otros estudios han encontrado una asociación entre el consumo de ajo y un riesgo reducido de ciertos tipos de cáncer, incluido el cáncer de estómago y de próstata (71, 72).

un pez

Se ha demostrado que comer pescado fresco ayuda a prevenir el cáncer, lo que puede deberse a la presencia de grasas saludables que reducen la inflamación.

Una revisión exhaustiva de 41 estudios encontró que consumir pescado con regularidad puede reducir el riesgo de cáncer de colon en un 12% (73).

Productos lácteos

La mayoría de la evidencia sugiere que el consumo de ciertos productos lácteos puede reducir el riesgo de cáncer de colon (74, 75).

El tipo y la cantidad de productos lácteos consumidos son importantes.

Por ejemplo, el consumo moderado de productos lácteos de alta calidad como la leche cruda, los productos lácteos fermentados y la leche de vaca elaborada con pasto puede desempeñar un papel protector.

Esto puede deberse a niveles más altos de ácidos grasos beneficiosos, ácido linoleico conjugado y vitaminas liposolubles (76, 77, 78).

Además, las grandes cantidades de productos lácteos procesados ​​y a granel se han relacionado con un mayor riesgo de ciertas enfermedades, en particular el cáncer (29, 30, 31).

Las razones de estos resultados no se comprenden completamente, pero pueden estar relacionadas con las hormonas de las vacas preñadas o la leche IGF-1.

Resumir Ninguna cantidad de comida puede prevenir el cáncer. Sin embargo, una dieta rica en alimentos integrales como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, especias, grasas saludables, pescado fresco y productos lácteos de alta calidad puede reducir el riesgo de cáncer.

Las dietas a base de plantas pueden ayudar a prevenir el cáncer

El aumento de la ingesta de alimentos a base de hierbas se asocia con una disminución del riesgo de cáncer.

Los estudios han demostrado que las personas que siguen una dieta vegetariana o vegana tienen un menor riesgo de cáncer o muerte por cáncer (79).

De hecho, una gran revisión de 96 estudios encontró que los vegetarianos y veganos pueden reducir el riesgo de cáncer en un 8% y un 15%, respectivamente (80).

Sin embargo, estos resultados se basan en estudios observacionales, lo que dificulta la identificación de posibles causas.

Los vegetarianos y los vegetarianos pueden comer más verduras, frutas, soja y cereales integrales, lo que puede ayudar a prevenir el cáncer (81, 82).

Además, consumen menos alimentos procesados ​​o cocidos en exceso, lo que está relacionado con un mayor riesgo de cáncer (83, 84, 85).

Resumir Las personas que siguen una dieta a base de plantas, como vegetarianos y veganos, pueden tener un riesgo menor de cáncer. Lo más probable es que esto se deba a la alta ingesta de frutas, verduras y cereales integrales, así como a la baja ingesta de alimentos procesados.

Una nutrición adecuada puede beneficiar a los pacientes con cáncer

La desnutrición y la disminución de la masa muscular son comunes en los pacientes con cáncer y tienen un impacto negativo en la salud y la supervivencia (1).

Si bien ninguna dieta puede curar el cáncer, una nutrición adecuada, además de los tratamientos tradicionales contra el cáncer, es esencial para promover la recuperación, reducir los síntomas incómodos y mejorar la calidad de vida.

Se aconseja a la mayoría de los pacientes con cáncer que consuman una dieta sana y equilibrada con alto contenido de proteínas magras, grasas saludables, frutas, verduras y cereales integrales, y una dieta que limite el azúcar, la cafeína, la sal y los alimentos. Procesamiento y alcohol.

Comer una dieta alta en proteínas y calorías de alta calidad puede ayudar a reducir el desgaste muscular (86).

Buenas fuentes de proteína incluyen carne magra, pollo, pescado, huevos, frijoles, nueces, semillas y productos lácteos.

Los efectos secundarios y los tratamientos para el cáncer a veces pueden dificultar la alimentación. Estos incluyen náuseas, enfermedades, cambios en el gusto, pérdida del apetito, dificultad para tragar, diarrea y estreñimiento.

Si experimenta alguno de estos síntomas, comuníquese con un dietista registrado u otro profesional de la salud para obtener consejos sobre cómo controlar estos síntomas y garantizar una nutrición óptima.

Además, los pacientes con cáncer deben evitar tomar demasiadas vitaminas, ya que pueden actuar como antioxidantes que, si se toman en dosis altas, pueden interferir con la quimioterapia.

Continuar uno Una nutrición óptima puede mejorar la calidad de vida y el tratamiento de los pacientes con cáncer y ayudar a prevenir la desnutrición. Es mejor comer una dieta sana y equilibrada que sea rica en proteínas y calorías.

La dieta cetogénica parece prometedora para el tratamiento del cáncer, pero está claro.
Arroyo

Los estudios en animales y los primeros estudios en humanos han demostrado que una dieta cetogénica baja en carbohidratos y alta en grasas puede ayudar a prevenir y tratar el cáncer.

Los niveles altos de azúcar en sangre e insulina son factores de riesgo de cáncer.

Una dieta cetogénica reduce los niveles de azúcar en sangre e insulina, lo que puede hacer que las células cancerosas mueran de hambre o crezcan más lentamente (87, 88, 89).

De hecho, la investigación ha demostrado que una dieta cetogénica puede reducir el crecimiento tumoral y aumentar la supervivencia de animales y probetas (90, 91, 92, 93).

Varios estudios de casos piloto y en humanos también han demostrado algunos de los beneficios de la dieta cetogénica, que no incluyen efectos secundarios graves y, en algunos casos, puede mejorar la calidad de vida (94, 95, 96, 97).

También parece haber una tendencia hacia mejores resultados del cáncer.

Por ejemplo, un estudio de 14 pacientes con cáncer de 27 días comparó los efectos de una dieta con glucosa con una dieta cetogénica con grasas.

Los que siguieron la dieta con glucosa vieron aumentar el crecimiento tumoral en un 32%, mientras que los que siguieron la dieta cetogénica disminuyeron el crecimiento tumoral en un 24%. Sin embargo, no hay pruebas suficientes para respaldar la correlación (98).

Uno reciente El estudio del papel de la dieta cetogénica en el tratamiento de los tumores cerebrales concluyó que la dieta cetogénica puede ser eficaz para potenciar los efectos de otros tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia (99).

Sin embargo, actualmente no hay estudios clínicos que muestren beneficios claros de una dieta cetogénica para pacientes con cáncer.

Cabe señalar que la dieta cetogénica nunca debe reemplazar un tratamiento recomendado por un profesional de la salud.

Si elige seguir una dieta cetogénica en combinación con cualquier otro tratamiento, asegúrese de consultar a su médico o nutricionista, ya que no seguir pautas dietéticas estrictas puede provocar desnutrición y afectar negativamente la salud del paciente (100).

Resumir La investigación preliminar ha demostrado que una dieta cetogénica puede reducir el crecimiento del cáncer y mejorar la calidad de vida sin efectos secundarios graves. Sin embargo, se necesita más investigación.

Línea de fondo

Si bien no existen superalimentos mágicos que puedan prevenir el cáncer, existe evidencia de que los hábitos alimenticios pueden brindar protección.

Consumir una dieta rica en alimentos integrales (como frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras) puede ayudar a prevenir el cáncer.

Por el contrario, la carne procesada, los carbohidratos refinados, la sal y el alcohol aumentan su riesgo.

Si bien no se ha demostrado que las dietas combatan el cáncer, las dietas cetogénicas y a base de plantas pueden reducir el riesgo o el tratamiento.

En general, se aconseja a los pacientes con cáncer que consuman dietas saludables y equilibradas para mantener su calidad de vida y lograr resultados de salud óptimos.

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