¿Cómo afrontar la soledad no escogida? 6 consejos prácticos

La soledad es una de las formas de malestar mucho más comunes, y en ciertos campos de la población, como es el caso de las personas mayores, ha llegado a ser una epidemia generalizada. Es por eso que este es uno de los fundamentos de solicitud más usuales entre quienes asisten a psicoterapia.

Si la soledad no escogida es un inconveniente que te perjudica relevantemente en tu día a día, sigue leyendo; aquí vas a encontrar consejos para combatirla y tener una vida popular rica y satisfactoria.

¿Qué entendemos por soledad en Psicología?

El término “soledad” es muy utilizad en el lenguaje popular, y por esa razón muchas veces es usado de maneras muy laxas, sin tener clarísimo cuáles son los límites del término al que se refiere.

Por esa razón, en el campo de la psicología, cuando hablamos de soledad se se refiere en la gran mayoría de las ocasiones a algo más preciso: un conjunto de estados mentales y de hábitos y patrones de comportamiento que alimentan una sensación de malestar relacionado con la falta de una conexión importante con el resto de personas.

Así, aquí vamos a hablar sobre una soledad de carácter mucho más bien sensible, esto es, que no tiene que ver tanto con la cantidad de personas con las que alguien mantiene relaciones neutras o positivas (agradables) durante el día a día, sino con la calidad de esas relaciones, el grado de bienestar y de estimulación afectiva y/o intelectual que desarrollan.

Entre los elementos que constituyen el grado en el que un individuo se siente sola, podemos destacar los siguientes:

  • El modo en el que las personas de su alrededor encajan con su autoconcepto y sentido de identidad.
  • Los deseos, aficiones y valores que tiene en común con esas personas.
  • El tiempo disponible para tener relaciones con aquellas personas de la forma deseada, sin prisas ni otras tareas por llevar a cabo.
  • La continuidad de esos encuentros.
  • El nivel en el que la persona siente que puede expresarse libremente en compañía de aquellas personas.
  • La aptitud de encontrarse con aquellas personas cara a cara (no solo mediante un display).
  • La oportunidad de sentirse apoyada por esas personas, en una relación con futuro y en la que hay un cierto grado de deber.
  • El grado en el que esas relaciones forman una parte del proyecto de darle sentido a la propia vida.

En definitiva, en psicología, soledad no es sinónimo de aislamiento social, entre otras muchas cosas porque hay quienes disfrutan de pasar mucho tiempo recluidas socialmente y las ocupaciones que pueden efectuar por su cuenta eclipsan cualquier brote de sentimiento de soledad, y por otra parte, por el hecho de que el término de aislamiento popular no incluye tantos matices como los que terminamos de ver.

¿Qué es la soledad no escogida?

Cuando la soledad es intensísima, genera un malestar importante que muy frecuentemente ha de ser intervenido desde la psicoterapia. Sin embargo, la soledad no siempre es soledad no escogida.

Por servirnos de un ejemplo, hay personas que eligen por meterse en proyectos o métodos de vida que benefician la aparición de la soledad, pero que a su vez aportan otros incentivos y fuentes de satisfacción que hacen de estos individuos alguien con la capacidad de presenciar felicidad. Sucede con una parte de la gente que empiezan una carrera universitaria muy difícil, o que por el trabajo que disfrutan han de estar viajando todo el tiempo (recordemos que sentirse solo no supone no conocer jamás a gente nueva ni no sostener diálogos con frecuencia).

Sin embargo, a la práctica este equilibrio es precario y difícil de sostener a la vez que se protege la propia salud mental: a medida que pasa el tiempo, este modo de presenciar el día a día “quema mucho” y en la mayoría de las ocasiones llega un punto en el que no compensa y hace aparición la soledad no escogida. Esta última es precisamente lo que el nombre recomienda: una experiencia de vida en la que la persona no se ve capaz de establecer conexiones significativas con otros individuos capaces de resultar esenciales en su historia.

Así, hay tres grandes géneros de soledad no elegida:

  • Causada por una falta de interacciones sociales en la vida privada.
  • Causada por una exposición contante a interacciones sociales poco satisfactorias en la vida privada.
  • Ocasionada por una incapacidad para tener una vida privada (por carecer de tiempo o elementos materiales, por ser un personaje púbico, etcétera.).

¿Cómo afrontar y superar la soledad no elegida?

Estas son múltiples de las ideas clave a tomar en consideración para dejar atrás este tipo de malestar.

1. Haz un listado de entre seis y ocho causas que crees que están detrás de tu soledad

Procura llevarlo a cabo pensando en el presente y evitando detectar probables causas que sucedieron hace muchos años o que aun se remontan a tu infancia.

No es necesario que lo hagas de una sentada. Si quieres, transporta contigo una pequeña libreta y ve anotando ideas a lo largo de uno o dos días. Luego, ordena estas causas de mayor relevancia a menor relevancia, pensando únicamente en tu caso.

2. Divide las causas en 2 categorías: componentes internos y componentes externos

No es exactamente lo mismo ver que nuestra timidez nos lo pone bien difícil en el momento de llevar a cabo nuevos amigos, a ver que nos cuesta llevar a cabo nuevos amigos porque el trabajo nos quita todo el tiempo. En un caso hablamos de causantes psicológicos que podemos explicar analizando tu manera de comportarte en casi todos los contextos de tu vida, y en el otro, se trata de un aspecto circunstancial y muy relacionado con tu modo de vida, tu situación socioeconómica, etcétera. Apreciar estas diferencias te ayudará a afinar el tiro a la hora de proponer resoluciones.

Así, divide los elementos de tu listado en 2 columnas, y haz que cada una de ellas mantenga el orden por relevancia de todas esas causas.

3. Elige al menos una causa de todas las dos categorías y piensa en resoluciones

Lo idóneo es que lo hagas sugiriendo resoluciones a las causas más importantes, pero has de ser realista y es posible que algunas de ellas te simulen imposibles de solucionar por tu cuenta. Si es de esta forma, en lugar de proponer soluciones a entre las esenciales, proponlas para 2 de las menos importantes.

4. Fíjate objetivos para las próximas cuatro semanas

El reto de conseguir estas misiones debe tener un inicio y un final claros, y este paseo debe integrar múltiples sub-metas en el sendero, tal es así que no lo dejes todo para última hora. Además, los objetivos a poder tienen que radicar en acciones que vayas a realizar, no en la reacción de la gente con las que ineractuarás, en tanto que esto último no lo puedes supervisar.

Por poner un ejemplo, no te plantees ser recibido/a por un grupo que te resulta interesante, plantéate entablar una vía de comunicación con esas personas, hacerles ver tu interés en ellas, y tantear el terreno para ver si te son convenientes o encajan contigo.

5. Fortalece tus habilidades sociables y de exposición a personas compatibles contigo

Aquí dentro se incluyen una gran variedad de acciones y tácticas, de modo que no las podemos enumerar todas y muchas de ellas quizás no las vayas a usar por el hecho de que no lo necesites. Sin embargo, a modo de pequeños consejos, ten en cuenta estas ideas:

  • Explota el potencial de Internet para localizar personas con tus aficiones, pero invierte más tiempo en aquellas relaciones que logres pasar al campo no virtual.
  • No asumas que debes agradar a los demás para tener su atención y lograr aceptación; mostrando método propio y sentido crítico puedes lograr que los demás te quieran agradar.
  • Si te asusta comprender gente novedosa, piérdelo de forma gradual, sin exponerte mucho desde el primer instante, pero progresando de manera clara.
  • Si nunca habías ordenado tu tiempo de toda la semana, hacerlo indudablemente te va a dar más horas para dedicarla a tu vida popular.

6. Si notas que te cuesta mucho, acude a psicoterapia

No es necesario tener un trastorno psicológico para proceder a terapia, los inconvenientes por soledad pertenecen a los inconvenientes tratados de forma mucho más frecuente en la solicitud de un psicólogo o una psicóloga.

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Ester Fernández

En Psicoconsulting estamos trabajando atendiendo a personas por medio de la psicoterapia personalizada y la terapia de pareja y a compañías mediante diferentes métodos de intervención en el ámbito de los RRHH y capacitación para grupos. Nuestros servicios pueden ser realizados presencialmente o a través del formato online por videollamada.

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