Las 5 claves del manejo del temor

El hombre siente una variedad de conmuevas todos los días, y el temor es una de ellas, una emoción como cualquier otra.

Pero hoy en día es mucho más recurrente sentirla. Todos en algún momento hemos sentido miedo, y es incluso necesario sentirlo para nuestra supervivencia. No obstante, si dejamos que el temor nos domine y lo dejamos medrar, alcanza a ser entre las conmuevas más incapacitantes, bloqueando nuestra forma de pensar y reaccionar.

Ante el temor, en la naturaleza humana y animal hay tres opciones de contestación: la huida, el paralizarse, o la agresividad. Todas y cada una son reacciones innatas, por consiguiente, no entendemos de qué manera reaccionaremos hasta estar frente a eso que tememos. Lo que sí sabemos es que si ese temor es muy intenso, puede tener como consecuencia la pérdida de control absoluto.

Es por esto que en muchas sociedades el inocular miedo es un arma de control de la población, pues ante esta emoción la población no piensa con claridad y se desarrollan respuestas defensivas y de desconfianza entre la gente, produciéndose una división social.

¿De qué forma manejar el miedo del mejor modo viable?

Existen personalidades más atacables a esta emoción, las cuales sienten miedo a diario por todo, fantasean continuamente con sucesos aciagos, generándoles un alto sufrimiento por no poder ser capaces de disfrutar la vida, en tanto que temen que algo malo les logre suceder.

Estas personas están en estado continuo de hipervigilia, y como consecuencia, tolerando un estrés muy, muy elevado, afectando a su estado de ánimo, al sueño y a su historia generalmente.

Este género de personalidades es frecuente que acaben acudiendo a psicoterapia, y a menudo este sentimiento de inseguridad se origina en la infancia como consecuencia de las experiencias vividas por cada uno en sus familias de origen y en sus vivencias tempranas de vida.

¿Qué llevar a cabo? La forma de manejar el miedo está basada en las próximas ideas clave y pautas a seguir.

1. Enfrentándolo reuniendo valor

Tristemente el temor no se puede eludir ni dejar de sentir, hay que enfrentarlo. No existen fórmulas mágicas y hay que tener el valor de enfrentarse a esas vivencias. Es por esto que si tu temor te genera demasiadas restricciones en tu vida, es aconsejable pedir ayuda profesional.

2. Racionaliza lo que temes

No dejes que se expanda en tu cabeza tu miedo, pues en la mayor parte de las oportunidades, nuestros miedos son considerablemente más elevados y apartados de la realidad de lo que creemos. Para esto, ten presente estas opciones:

  • Redactar tus peores miedos y ver qué podrías realizar para enfrentarte a ellos; siempre y en todo momento solemos tener soluciones creativas para ello.
  • Observar cuánto de real hay en tus miedos y qué probabilidades hay de que ocurra lo que temes, te sorprendería lo poco realistas que tienden a ser.
  • Cuestiónate hasta dónde limitan tu vida tus miedos y hasta qué punto cumplen alguna función en tu vida. En ocasiones detrás de un miedo hay un deseo que tememos cumplir.
  • Respecto a temores inmotivados de forma externa, mantén una visión objetiva y crítica.

3. Entrena a diario la respiración diafragmática

En la medida que sepas supervisar tu respiración, vas a poder calmar tu temor y supervisar tu cuerpo y tu cabeza; sentirás que tienes el control sobre ti.

Es aconsejable que busques alguien que te enseñe a respirar apropiadamente. La respiración es fundamental para reposar y descansar, eludir crisis de ansiedad, así para mantener un equilibrio mental y emocional. Si te centras en la respiración lograrás atenuar estos temores.

4. Ponte un catálogo de miedos a enfrentar

Que sea gradual, de menos a mucho más intensidad. Ve afrontándolos uno a uno siguiendo el orden de la lista y también procura que no permanezca mucho espacio de tiempo entre secuencia y secuencia, una media de dos a tres en la semana. Así vas a ir cogiendo seguridad en ti, vas a ver mucho más cerca tu objetivo y tu miedo se irá reduciendo.

Por ejemplo, si tienes miedo a lugares con mucha aglomeración de gente en sitios cerrados empieza por sitios como acudir a una panadería, una farmacia, una terraza, mucho más adelante un supermercado, y así consecutivamente, centrándote en tu respiración. Es aconsejable que pidas ayuda profesional si te sientes muy con limite.

Aglae Ganuza Parisot

5. Refuérzate positivamente

Cada logro, por pequeño que sea, es un avance; sé compasivo contigo mismo. Date cuenta de los cambios que vas consiguiendo, estos a menudo ocurren de a poco.

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