Los 10 tipos de envidia (y de qué manera reconocerlos)

Índice
  1. Tipos de envidia
  2. ¿Qué es la envidia?
  3. ¿Qué clases de envidia existen y cuáles son sus peculiaridades?

Tipos de envidia

Como ha dicho Jackson Browne, cantautor y músico estadounidense, “la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento”. Por desgracia, este sentimiento tan negativo y destructivo si se procesa de forma tóxica pertenece a la naturaleza humana y nos encontramos obligados a convivir con él. Y si bien bien comentan que lo que nos hace inmejorables son nuestras imperfecciones, hay rasgos que nos tienen la posibilidad de ocasionar inconvenientes.

Y la envidia, sin duda, es uno de estos aspectos conductuales. Hablamos de una debilidad que, indudablemente sin saberlo, nos está impidiendo dar el máximo de nosotros mismos y nos hace vivir en un incesante estado de negatividad por no tener algo que otra persona tiene. En el momento en que obramos mal porque anhelamos algo que pertenece a otra persona, la envidia se convierte en algo tóxico.

Un estado mental en el que los sentimientos de dolor y tristeza por no tener algo que queremos y que forma parte a otra persona nos limitan de manera aproximadamente grave, siendo una emoción probablemente destructiva no solo para nosotros, sino para la gente de lo que nos rodea que abonan las consecuencias de nuestros actos.

Pero, ¿todas las maneras de envidia son iguales? No. Ni mucho menos. La envidia puede expresarse de formas muy distintas y manifestarse como consecuencia de desencadenantes asimismo muy dispares. Así, en el artículo de el día de hoy, observaremos qué tipos principales de envidia existen y cuáles son sus peculiaridades más importantes. Vamos allá.

¿Qué es la envidia?

La envidia es un estado mental en el que los sentimientos de dolor y tristeza por no tener algo que queremos y que forma parte a otra persona nos desarrollan experiencias sicológicas negativas. Puede entenderse, ya que, como el deseo de algo que no se tiene que deriva en sentimientos de pesar.

Se trata de una debilidad humana que, en su forma más tóxica, puede impedirnos gozar, valorar y apreciar lo que poseemos y tenemos, centrándonos solo en los sentimientos de rabia, enojo e ira que nos genera percibir que otra persona tiene unos bienes o características tangibles o intangibles que nosotros anhelamos, despertándose, a veces, el deseo de arrebatárselo o dañar a esa persona emocionalmente.

Se diferencia de los celos en el sentido que estos se relacionan mucho más con el miedo de perder a un individuo o a la tristeza que genera que un individuo a la que deseamos esté (o pueda estar) con otra que no seamos nosotros. En este sentido, al tiempo que los celos implican una relación de a tres, la envidia solo implica a 2 personas.

Sea como sea, la envidia es un sentimiento universal que todos experimentamos con mayor o menor continuidad y con una intensidad mayor o menor. Lo que debemos dejar claro es que, por definición, la envidia siempre y en todo momento es algo malo (otra cosa muy distinta es la admiración por alguien), un sentimiento negativo que siempre nos aleja de nuestra felicidad.

Es un estado mental tóxico que nos corroe y que nos hace vivir ofuscados con los logros extraños, sin prestar atención a qué podemos hacer nosotros con nuestra vida para lograr las metas y sueños que siempre y en todo momento tuvimos. Si el éxito del resto nos genera este sentimiento negativo, nunca seremos contentos con nuestros éxitos.

¿Qué clases de envidia existen y cuáles son sus peculiaridades?

Ahora que ya hemos entendido qué es la envidia y por qué es siempre un sentimiento tóxico, nos encontramos más que listos para ver de qué forma se clasifica. Se trata de una clasificación que, inevitablemente es subjetiva. No obstante, contamos con el acompañamiento de nuestro equipo de psicólogos y con el apoyo de publicaciones científicas (que puedes preguntar en el apartado de referencias) para así detallar los principales géneros de envidia, sus especificaciones psicológicas clave y las mejores formas para identificarlas, tanto en nosotros mismos como en los demás.

1. Envidia maligna

La envidia maligna es la manera más tóxica de este sentimiento ahora de por sí negativo. Hablamos de aquella forma de envidia que no solamente nos crea un estado mental de desdicha, sino nos empuja a accionar de una forma éticamente repudiable.

Con la envidia maligna, actuamos para hallar arrebatarle a otra persona algo que tiene o luchamos para conseguir que sea menos feliz. Es, por consiguiente, una forma de envidia destructiva no solo para la persona que paga las consecuencias de nuestros actos, sino para nosotros mismos.

2. Envidia benigna

La envidia benigna es aquella forma de envidia que, más allá de que sigue siendo un sentimiento negativo, no nos empuja a accionar de manera reprochable. Somos conscientes de que el problema es nuestro y, por tanto, no procuramos el mal para la persona a la que envidiamos.

De hecho, más allá de ser un sentimiento tóxico, podemos reconvertir este estado mental en una manera de dar el máximo de nosotros, transformando esta envidia en una alguna admiración. Por ende, si lo enfocamos como es debido, este sentimiento negativo puede llegar a ser positivo para nuestro futuro.

3. Envidia reductora

La envidia reductora es aquella que nos empuja a achicar el éxito de los demás al nuestro, para de esta manera no notar que absolutamente nadie es más exitoso que nosotros. Es una manera de envidia que hace que cualquier éxito extraño lo atribuyamos a la fortuna o a las trampas, logrando llegar a desarrollar una envidia maligna donde se intenta, sea como sea, que las personas de alrededor fracasen. La gente con esta envidia tienden a ser pasivas pero con tendencia a sabotear el trabajo del resto.

4. Envidia narcisista

La envidia narcisista es aquella que detallan la gente que quieren quedarse con los méritos de algo que no han hecho ellos, sino más bien otra persona. Sienten envidia de no recibir un reconocimiento que de todos modos no merecen, con lo que despliegan comportamientos narcisistas en los que son hostiles hacia los que de verdad meritan el reconocimiento y creen que no deben ganarse la atención, sino que la meritan simplemente por ser quienes son.

5. Envidia del estatus

El estatus social detalla la situación que un sujeto ocupa en una sociedad o conjunto con una jerarquía aproximadamente clara, indicando sus competencias en el mismo. Y, lógicamente, tiene que haber una forma de envidia asociada a este término.

La envidia del estatus hace referencia a aquel sentimiento negativo que se apoya en querer formar parte a una jerarquía social superior a aquella a la que pertenecemos. Raramente, su primordial señal es que la gente que envidian posiciones mucho más altas presumen todo el tiempo de la suya, realizando creer a el resto que están por arriba y realizando siempre cuestiones (para alardear) sobre el salario, el precio de la ropa, el coste de una casa, la clase de avión en la que vuelan…

6. Envidia insegura

La envidia insegura es aquella forma de envidia en la que ocupamos una situación de la que estamos contentos, pero sentimos miedo de que alguien nos la pueda quitar. En otras expresiones, nos adelantamos a un hipotético suceso futuro que, de cumplirse, nos haría sentir envidia por aquella persona que nos ha quitado nuestro puesto o un bien que valoramos bastante.

Es parcialmente común en el ámbito laboral, con despidos que no se entienden demasiado pero que, en el prisma así mismo de envidia, el jefe estimó que cierto usado que se encontraba escalando situaciones podía ser una amenaza para su privilegiada situación. La inseguridad es una debilidad humana esencial que, combinada con la envidia, puede ser muy destructora.

7. Envidia parasitaria

Su nombre lo afirma todo. La envidia parasitaria es aquella forma de envidia en la que la persona con este sentimiento negativa se acerca tanto como puede a quien envidia, ganándose su confianza e incluso su amistad para, en relación logre, dañarla emotivamente o quitarle aquello que desea tener. Son personas muy manipuladoras que se comportan, representando a la envidia, como genuinos parásitos.

8. Envidia depresiva

La envidia depresiva es aquella donde la persona que lleva a cabo este sentimiento negativo de anhelo de un bien ajeno no efectúa hábitos malignos hacia la persona a la que envidia, pero sí que experimenta unas conmuevas de tristeza muy profundas que acaban por disminuir su salud mental. Por incapacidad de conseguir aquello que deseamos, la envidia puede hacernos ceder en un estado de desesperación constante, con signos clínicos próximos a los de la depresión.

9. Envidia en el campo personal

La envidia en el campo personal es aquella que desarrollamos hacia nuestros seres queridos, por lo que puede ofrecer pie a problemas esenciales en nuestras relaciones esenciales si esta se expresa con tendencias malignas. La envidia hacia nuestra pareja, nuestros amigos, las personas más allegadas… Este modo de envidia puede ser realmente destructora y es singularmente tóxica, pues convierte a nuestros seres queridos prácticamente en enemigos.

10. Envidia en el ámbito profesional

Por envidia en el ámbito profesional entendemos toda aquella forma de envidia que desplegamos hacia nuestros compañeros de trabajo o hacia los puestos altos de la compañía donde trabajamos, pudiendo, naturalmente, provocarnos problemas en nuestro puesto, ya que puede derivar en hábitos que nos impiden ser parte efectiva del grupo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

slot bonus

https://insanecraftsupply.com/