Los 3 géneros de anginas de pecho (causas, síntomas y tratamiento)

Ni qué decir tiene que el corazón humano es el órgano vital más especial. Es el centro del sistema circulatorio. El músculo cuya función es la de bombear sangre para que esta llegue a completamente todos los rincones del organismo. A lo largo de nuestra vida, este corazón habrá bombeado más de 200 millones de litros de sangre a través de los más de 3.000 millones de latidos completados.

Y aunque se trate del músculo mucho más fuerte del organismo, con la capacidad de trabajar sin descansando bombeando sangre todo el tiempo a unos 2 km por hora para que todas y cada una de las células del cuerpo reciban el oxígeno y los nutrientes precisos, lamentablemente, hay muchas nosologías que puedan perjudicar de manera más o menos grave a su desempeño.

Y en este contexto, las anomalías de la salud de las arterias coronarias, esos vasos sanguíneos que proveen sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco, son las nosologías más frecuentes que podemos padecer en el corazón. Unas nosologías que tienen, en las reconocidas anginas, su primordial síntoma.

Pero, ¿qué son exactamente las anginas de pecho? ¿Cuáles son sus causas? ¿Qué síntomas generan? ¿Cuáles son sus causantes de riesgo? ¿Qué tipos hay? Si quieres encontrar la respuesta a estas y otras preguntas, has llegado al sitio adecuado. En el producto de el día de hoy exploraremos las bases clínicas de las anginas.

¿Qué es una angina de pecho?

Una angina es una molestia o dolor que se experimenta en el pecho gracias a una reducción del flujo de sangre que llega al corazón. En este sentido, se trata de un mal opresivo en el pecho que se siente cuando la irrigación sanguínea al músculo cardíaco es, gracias a alguna patología vinculada a las arterias coronarias, insuficiente.

Es por esta razón que las anginas de pecho se piensan un síntoma de patología coronaria, el tipo más habitual de patología cardíaca. En ella, las paredes de las arterias que suministran sangre rica en oxígeno al corazón se endurecen y se estrechan gracias a la acumulación de colesterol y otras substancias que conforman la placa en tales paredes. Esta situación se conoce como arteriosclerosis y, a medida que progresa, el fluído de sangre cada vez es menor.

El progreso de la patología coronaria hace que el músculo cardíaco reciba cada vez menos sangre, algo que puede debilitar el corazón, aumentar el riesgo de aparición de arritmias cardiacas o de insuficiencia cardíaca y/o provocar un infarto o, que es lo que nos importa en el producto de el día de hoy, una angina de pecho.

Y aunque la causa sea este estrechamiento de las arterias coronarias, la verdad es que hay diferentes causantes de riesgo que debemos comentar: fumar, padecer hipertensión, sufrir hipercolesterolemia, ser de edad avanzada (los picos de incidencia se dan en hombres mayores de 45 años y mujeres mayores de 55), tener un estilo de vida sedentario, padecer obesidad, sufrir diabetes, tener antecedentes familiares de nosologías cardíacas y convivir con agobio.

Los síntomas en general de la angina de pecho son el mal o la sensación de pesadez, ardor, opresión, molestia, hinchazón y/o presión en el pecho, aunque posiblemente todas estas sensaciones se trasladen también a la espalda, los hombros, el cuello, la mandíbula o los brazos. Y además de esto, hay otros signos clínicos que pueden manifestarse, así como fatiga, náuseas, sudoración excesiva, falta de aire y mareos. Se puede destacar que las mujeres suelen experimentar otros síntomas además de estos, como lo son las molestias en el cuello y el hueso maxilar, un dolor punzante en el pecho en lugar de la habitual opresión y el dolor abdominal.

Y si bien es cierto que estos síntomas pueden ser sencillos afecciones a la hora de efectuar ocupaciones que involucren cierto esfuerzo, no hay que olvidar que las anginas de pecho tienen la posibilidad de derivar en una grave complicación: un infarto de miocardio. Por este motivo, además de impedir su aparición (evitando, dentro de lo posible, los causantes de peligro que hemos citado), debemos ponernos a cargo de un médico para tratar la angina (en realidad, la enfermedad coronaria de fondo).

El régimen va a depender de la situación, logrando consistir en simples cambios en el modo de vida, la administración de fármacos (aspirina, estatinas, bloqueadores de los canales de calcio, nitratos, medicamentos que previenen la capacitación de coágulos…) y, como última opción si nada ha funcionado para aliviar el problema, métodos quirúrgicos como la angioplastia, la cirugía de baipás de la arteria coronaria, la colocación de stents o la contrapulsación externa.

¿Qué géneros de angina de pecho existen?

Tras esta extensa pero necesaria introducción, hemos entendido las bases generales de la angina de pecho. Pero no debemos olvidar que hay distintas variaciones con unas manifestaciones clínicas particulares y con una gravedad asimismo concreta. Así pues, a continuación vamos a examinar las distintas clases de anginas de pecho.

1. Angina de pecho permanente

La angina de pecho permanente es la pluralidad más frecuente y, afortunadamente, también la mucho más suave. Presenta una incidencia que fluctúa, en hombres, entre el 0,7% (45-54 años) y el 4,3% (85-89 años) y, en mujeres, entre el 0,4% (45-54 años) y el 4,2% (85-89 años). Tiene un patrón regular y puede tratarse fácilmente con reposo, cambios en el estilo de vida y, en varias ocasiones, medicamentos.

Se trata de un tipo de angina de pecho cuya sintomatología aparece cuando el corazón trabaja mucho más fuerte de lo común. Por eso personas con patología coronaria que manifiestan esta pluralidad de angina vean que esta se expresa en el momento en que hacen ejercicio, practican deporte o aun suben escaleras.

Los problemas en la irrigación sanguínea al corazón no se experimentan en reposo, pero sí en el momento en que pedimos al corazón que se esmere. Aparte de los factores de peligro ahora mencionados, deberíamos añadir las comidas pesadas, el malestar emocional y las bajas temperaturas, sin olvidar que siempre surge tras la práctica de actividad física.

Cabe destacar que la sintomatología de opresión en el pecho no frecuenta prolongarse bastante tiempo. La mayor parte de personas ven reducidos los signos clínicos después de menos de cinco minutos, dependiendo de si está en reposo y si está tomando medicación para tratar la angina.

Como hemos dicho, es regular, con lo que puede predecirsy también y, además de esto, el dolor que se siente es similar a otras molestias de la caja torácica, conque frecuentemente ni siquiera llega a diagnosticarse. Pero cuidado, por el hecho de que si la patología coronaria avanza, podemos entrar en la forma mucho más dañina de angina: la desequilibrado.

2. Angina de pecho inestable

La angina de pecho inestable es la variedad más peligrosa no solo por el hecho de que no es regular, no puede predecirse y puede suceder en reposo, sin llevar a cabo ejercicio físico, sino más bien por el hecho de que es una señal de que la persona podría estar a punto de padecer un ataque cardiaco. Además, en contraste a la previo, no desaparece con descanso ni con medicamentos.

Es menos común que la angina de pecho permanente pero más recurrente que la de Prinzmetal, que analizaremos ahora. Sea como sea, en un caso así no nos limitamos a una reducción del flujo sanguíneo al músculo cardiaco, sino que la patología coronaria ha progresado lo bastante como para obstruir, parcial o completamente y por medio de coágulos, los vasos sanguíneos del corazón.

Se habla, pues, de una situación de emergencia que necesita de tratamiento de urgencia. El descanso y los medicamentos comúnes para la angina de pecho no sirven. Aquí nos encontramos frente a una situación muy dañina donde los depósitos de placa de los vasos sanguíneos se han roto o se ha formado un coágulo que ha negado repentinamente el flujo de sangre al corazón, por lo que si no se soluciona esa situación, el corazón puede quedarse sin oxígeno, momento en el que el tolerante padecería un infarto de miocardio y, como es natural, su historia correría riesgo.

Los síntomas de dolor en el pecho se sienten distintas, con mayor gravedad de signos clínicos y una mayor duración de los mismos. Si la angina permanente duraba menos de cinco minutos, esta tiende a alargarse más de media hora. Así pues, frente a una angina de pecho inesperada con unos síntomas mucho más graves que no desaparecen con reposo ni fármacos y, más que nada, que ha surgido sin estar practicando ejercicio, debemos pedir atención médica de inmediato.

3. Angina de Prinzmetal

La angina de Prinzmetal, asimismo conocida como angina de pecho variación, es la variedad mucho más rara de angina. Tiende a surgir cuando la persona está en reposo (como la desequilibrado) y tiende a ser grave, pero puede aliviarse con los medicamentos comúnes para el tratamiento de la angina de pecho (como en la permanente). Así, se habla, en cierto modo, de una mezcla entre ámbas precedentes variedades. Se da en precisamente el 4% de los pacientes con angina inestable.

En un caso así, la sintomatología no hace aparición por una mayor demanda de flujo sanguíneo (como en la estable) ni por una obstrucción de las arterias coronarias (como en la desequilibrado), sino más bien por un espasmo repentino de los vasos sanguíneos que suministran sangre al corazón. Este espasmo, que tiende a suceder durante la noche, angosta de forma temporal la arteria en cuestión, ocasionando un fuerte mal en el pecho.

Descrita en 1959 por el cardiólogo estadounidense Myron Prinzmetal, esta pluralidad de angina de pecho acostumbra suceder por conjuntos o ciclos a causa de estos vasoespasmos, los cuales no brotan tanto por la arteriosclerosis habitual, sino más bien por contracciones involuntarias del músculo cardiaco. Y a los componentes de riesgo comúnes deberíamos añadir el consumo de medicamentos que tensan los vasos sanguíneos (como los medicamentos para tratar la jaqueca) y de cocaína.

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