Países ricos sometiendo a los países pobres

Económicamente, norte y sur se diferencian muy llamativamente. Más allá de que en las últimas décadas se intentó mejorar la situación de los países en vías de avance es un hecho que los países ricos son los que terminan teniendo mucho más posibilidades de incrementar su riqueza, mientras que los pobres corren el riesgo de perder lo poco que tienen.

La relación países ricos y países pobres fue abordada y analizada por intelectuales latinos a lo largo del siglo pasado, singularmente a causa de ver que, a pesar de por el momento no ser colonias de ninguna metrópolis, los países de América Latina lo tenían realmente difícil para industrializarse.

La teoría de la dependencia de Raúl Prebisch es un enfoque que trata de argumentar el porqué los países desarrollados y los subdesarrollados lo son, tomando una visión marxista y crítica con el comercio internacional. Explorémoslo más intensamente a continuación.

¿Qué es la teoría de la dependencia?

La teoría de la dependencia es un enfoque económico que estudia las relaciones entre los países, asumiendo que las relaciones entre las naciones a nivel comercial y de fluído de capital se fundamenta en la existencia de naciones dominantes y naciones dependientes, asimismo llamadas países centrales y países periféricos.

Esta teoría fue elaborada a mitades del pasado siglo por científicos sociales, especialmente interesados por la situación de estancamiento socioeconómico vivido en Latinoamérica durante el siglo XX.

Este enfoque utiliza la idea de la dualidad metrópolis-satélite (o región central vs. región periférica) para justificar y denunciar que la economía mundial posee un diseño desigual y que, en la práctica, siempre daña a los países menos desarrollados.

Estos países subdesarrollados se encuentran en su inmensa mayoría en el hemisferio sur, son pobres y han conseguido un rol de subordinación con los países ricos del norte, proveyéndolos de materias primas a bajo valor agregado a fin de que los países dominantes fabriquen sus manufacturas y las comercialicen con prominente valor añadido.

La teoría de la dependencia sostiene que, a pesar de su aparente independencia política, las resoluciones escenciales que condicionan la vida de los países pobres son tomadas en los países ricos, resoluciones orientadas a agradar las necesidades y ofrecer provecho a estos segundos países. Los países centrales poseen industria y riqueza, al tiempo que los periféricos no pueden producir sus manufacturas y se dedican a prestar materias primas a los países industrializados para sostener su prominente nivel de vida.

La teoría de la dependencia tiene mucho que ver con la corriente marxista, siendo considerada en verdad un derivado del marxismo. Dentro de esta teoría se contemplan las presentes relaciones económicas y el sistema económico global como una continuación del colonialismo: el neocolonialismo.

Origen de la teoría

El trasfondo histórico de la teoría está en los múltiples acontecimientos históricos que agitaron la primera mitad del siglo XX, como las Guerras Mundiales, la Guerra Fría, el globalismo y la pelea entre comunismo y capitalismo.

La teoría en sí se fue forjando durante las décadas de 1960 y 1970, siendo el economista argentino Raúl Prebisch la figura clave de la teoría de la dependencia gracias a sus trabajos pioneros para la Comisión Económica para América Latina de la ONU (CEPAL). Prebisch es considerado el líder de la escuela desarrollista y el ideólogo intelectual de la teoría.

Con el final de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo del fin de la colonización propiamente dicha, supuestamente la mayor parte del mundo había alcanzado la independencia política y económica plena. Sin embargo, los intelectuales latinos fueron dándose cuenta de que su región, pese a no ser colonia de absolutamente nadie, presentaba un muy bajo nivel de avance. Hacía siglos que se habían independizado de España y Portugal y, si bien habían regiones todavía coloniales como Guyana, en principio todos eran libres de manejar su propia industrialización.

Sin embargo, era un hecho de que la América Latina no tenía la independencia bastante como para iniciar el sendero a avance. Avalados por los estudios del economista germanobritánico Hans Singer, todo parecía indicar que el deterioro económico de la zona se debía a un desigual intercambio comercial de los países de América Latina hacia el resto de todo el mundo. Gracias a Prebisch se obtendría una explicación del porqué, siendo el argentino quien explicaría los factores latentes de este grado de subdesarrollo en Latinoamérica.

Premisas de la teoría de la dependencia

Entre las premisas principales de la teoría de la independencia es que, para que haya países ricos que dispongan de un alto nivel de desarrollo, es necesario que existan otros que se encuentren justo en el radical opuesto, estando subdesarrollados y sin tener industria ni producción en masa.

1. Relaciones dispares de poder

Las relaciones entre los países centrales y los periféricos son dispares. Hay relaciones dispares de poder, relaciones que no solo se expresan en forma de subordinación económica sino más bien asimismo en el chato político y cultural. Estas relaciones determinan las relaciones comerciales y el nivel de dependencia entre la nación desarrollada y la no creada.

2. Avance y subdesarrollo

Raúl Prebisch creía que el subdesarrollo de los países del sur no había sido heredado de forma natural. La razón por la que los países subdesarrollados lo eran era debido a que la forma en cómo se habían desarrollado las naciones dominantes del norte lo habían implementado de esta forma.

En la teoría se contempla al desarrollo y al subdesarrollo como 2 conceptos que no se tienen que estudiar por separados, sino que se tienen que investigar en concepto de causalidad. El hecho de que las naciones industrializadas estén desarrolladas, de acuerdo con el modelo, es merced al subdesarrollo de los países pobres.

3. Fluído asimétrico del capital

Los países centrales obtienen materias primas y mano de obra económica explotando a los países periféricos. Como los países desarrollados son los que tienen aptitud industrial y manufacturera, estos devuelven lo que los países pobres les dieron con apariencia de bienes manufacturados, producidos desde los mismos recursos naturales que los países pobres les han dado.

Como resultado los países ricos consiguen más ganancias que los países periféricos, que siguen suministrando a los países centrales la materia prima.

El fluído de capital va de los más pobres a los más ricos. Los países desarrollandose acaban quedándose sin riqueza ni capital, viéndose obligados a pedir préstamos a los países desarrollados o a instituciones internacionales. Esto causa que se vuelvan todavía mucho más dependientes de las naciones dominantes, haciendo que su deuda vaya a mucho más y haciendo imposible romper lazos de dependencia sin correr el riesgo a sanciones económicas (p. ej., corralito), crisis diplomáticas y conflictos.

Las naciones pobres asimismo son el destino ideal de la tecnología obsoleta y también inutilizable usada en los países desarrollados. Aquellas cosas que ya no atraen en los países desarrollados, bien sea por el hecho de que ya no marcha o por el hecho de que es chatarra y ocupa espacio, es enviada al mundo subdesarrollado que con los años se ha convertido en el gran vertedero de los países ricos.

4. Comercio en todo el mundo

El comercio internacional está pensado para beneficiar siempre y en todo momento a las naciones desarrolladas. Tanto las corporaciones multinacionales como los pactos comerciales internacionales se idean para satisfacer las pretensiones y objetivos de las naciones dominantes, sin pensar en qué necesitan los países subdesarrollados.

El comercio en todo el mundo y el libremercado favorecen a los intereses de los países dominantes, haciéndolos todavía mucho más ricos, pero tiene el efecto opuesto de lograr que los países periféricos se vuelvan todavía mucho más dependientes y más pobres.

5. El norte desea que el sur sea pobre

Las naciones ricas buscan de forma activa perpetuar el estado de dependencia de los países menos desarrollados para lograr continuar con el nivel de vida que tienen y sostener la producción y el nivel de industrialización alcanzados. Esto se efectúa por medio del control de los aspectos de las naciones menos desarrolladas influyendo en su economía, política, medios, educación, cultura y hasta en los deportes. Se manipula cualquier aspecto que influya de una u otra forma en el nivel de desarrollo humano.

6. Sabotaje de la independencia

Las naciones ricas procuran remover todo intento de las naciones dependientes de liberarse de su influencia. Los países del norte llevan a cabo toda clase de sabotaje a la independencia económica, cultural y política de los países del sur mediante sanciones económicas, la utilización de la fuerza militar o el control del fluído migratorio y de mercancías.

7. Substitución de importaciones y app de proteccionismo

La teoría de la dependencia mantiene que, para enriquecer a los países en vías de desarrollo y también comenzar la independencia económica con las potencias centrales, se debe diversificar las exportaciones y acelerar la industrialización mediante la sustitución de importaciones.

Asimismo se cree que tienen que aplicarse políticas proteccionistas, consideradas medidas eficaces para limitar el poder del comercio internacional y hacer que el fluído de capital unidireccional, de países pobres a países ricos, vaya debilitándose. Los países tienen que imponer elevados aranceles con tal de reducir su dependencia de las manufacturas extranjeras y impulsar su producción nacional para satisfacer el consumo propio.

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