Los pensamientos más comunes y sus soluciones

Si bien varios dicen que de amor no se muere, es cierto que las roturas sentimentales son vividas como verdaderas tragedias para todos aquellos que las sufren y, todavía más, si eres tú la persona que fué dejada.

Si estás atravesando este lamentable momento, ten presente que ciertas cosas que te pueden estar pasando son las propias de un proceso de desafío (charlamos de desafío cuando hay una pérdida en nuestra vida y, en este caso, a quien perdemos es a nuestra pareja).

Es muy posible que notes unos sentimientos de malestar muy intensos: mucha ansiedad, una enorme tristeza y, un sinfín de emociones y pensamientos que no habías tenido hasta ahora y que probablemente estén haciendo que tu autoestima caiga en picado.

Pensamientos comunes cuando nos dejan y la relación llega a su fin

Pero, ¿cuáles son esos pensamientos recurrentes tras la separación que hacen que nos vengamos abajo?

1. Te culpas por tus acciones

La culpa hace aparición si te pones una responsabilidad excesiva a todo cuanto hiciste (o no has hecho), tal y como si pudieses supervisar todo y hubieses fallado. Tras ser dejado, la mayor parte de las veces, la persona se echa la culpa aun de las reacciones de la pareja con oraciones del tipo “si no hubiese dicho aquella cosa, mi pareja habría planeado otra cosa y no me habría dejado”.

2. Te focalizas en algún aspecto de ti que no te gusta

Y asumes que es horrible y de ahí que te ha dejado: “soy bastante histérica, normal que no quiera estar conmigo”. Todo lo mencionado hace que tu autoestima se vea muy dañada cuando es muy posible que no estés siendo nada justo contigo mismo.

3. Creencias acerca de que no encontrarás a absolutamente nadie igual

Aparece una idealización exagerada de la persona, suponiendo que es única y fantástica. En este momento piensas que encaja completamente contigo.

Sin embargo, en otras oportunidades habías planeado precisamente lo contrario: que había cosas de esa persona que no te gustaban.

4. Idealización de la relación

Como en el previo punto, asimismo se ensalzan las cosas buenas de la relación, aparece la melancolia por los momentos bonitos y el recuerdo de las cosas positivas mientras que se dejan en el olvido las cosas no tan buenas que teníamos con esa relación.

¿Qué llevar a cabo?

Por suerte, desde la psicología puedes hallar herramientas que te ayuden a administrar mucho más de manera fácil este desarrollo. Conque, si te está sucediendo todo esto, deberías llevar a cabo algunas de estas cosas para salir antes de ese malestar que te está embargando:

1. Trabaja tus opiniones

Trabaja los pensamientos del tipo “no encontraré a absolutamente nadie igual”, “he perdido mi ocasión” y un sinfín de cosas mucho más en esa línea. Todos esos pensamientos que tienes respecto a la relación y que tomas como realidades en ese momento son las causantes de que sientas ese gran malestar, ansiedad y tristeza. Trabajarlas es clave para clarificar todo cuanto sucede y sentirte mejor.

2. Aumenta tu autoestima

Que te sientas inferior o que te menosprecies no te va a ayudar exactamente a nada, sino todo lo opuesto, te va a dañar.

Posiblemente no seas consciente de todo cuanto te puede influir en tu vida a día de hoy, pero tener una sana autoestima se encuentra dentro de los pilares básicos del bienestar emocional. Y las roturas de pareja son unos de los desencadenantes que no asisten a recobrar esa autovaloración.

3. Oblígate a aumentar tu círculo popular

Posiblemente en un primer momento no te apetezca, pero es esencial salir. Esto te puede contribuir a despejarte, pero también a aumentar tu círculo popular.

Habitualmente, tras un tiempo en común con tu pareja, vais a tener muchas amistades recurrentes y es importante que ahora también encuentres un espacio social solo para ti, sin estar pendiente de tu ex-.

4. Toma decisiones

Quizás en un primer instante no sientas la capacidad para tomar las mejores decisiones con claridad; no obstante, elegir qué sendero tomar y qué acciones arrancar es importante, puesto que tener unos pasos a seguir nos ofrece calma y calma.

Un psicólogo, a través de las técnicas y cuestiones correctas, puede guiarte en este proceso, ayudándote a tomar la perspectiva que tal vez tú en ese instante no alcanzas a tener.

5. Pide ayuda si lo necesitas

En la actualidad con todos y cada uno de los medios que hay y el simple ingreso a un psicólogo por medio de Internet carece de sentido estar prolongando el desarrollo de padecimiento.

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